Ayer por la tarde, supongo que serían las siete de la tarde, llamé a Carmen para pedirle el nombre de la canción. La estuve anotando y tal, y por la noche la escuché. No sé si fue la cantante o no sé qué, me hizo quitar la canción al minuto de haber empezado a escucharla.
Las canciones que verdaderamente nos gustan suelen definirnos, ¿no? Por ejemplo, Pieces, de Sum 41, habla de aquella persona que trata de ser otra por el simple hecho de ser aceptada por la sociedad. Pero de todos modos, se da cuenta de que no puede ser feliz así.
Komm, süsser Tod, lo que puede ser traducido como Ven, dulce muerte. Una persona suicida sólo encuentra la felicidad en su propia muerte, nada más puede sacarlo de su estado de ánimo.
Además, no puede evitar tener la confianza de aquellos a los que quiere y ama. Y debido a esos pactos, se muere por dentro, pues es lo único que le impide suicidarse y acabar con su vida.
Recuerdo aquellos tiempos en los que pensaba en matarme. Ahora son imágenes lejanas por las que no creo que quiera volver a pasar.
No me alargo mucho más puesto que estoy en mitad de clase y no me haría gracia que tuviera que borrarlo todo. Ya en mi casa podría hacer una pequeña ampliación.
Bueno... prometí una actualización cuando llegase a casa, y aquí la tenéis. Os voy a contar una pequeña anécdota del día.
Cuando tuvimos clase de Lengua, con Lourdes, estuvimos escuchando varias canciones y buscando figuras retóricas y tópicos literarios en ellas. Vamos, lo que para mí se vuelve insufrible. Y resultó que en una de las canciones, La Libertad, de Andrés Calamaro, he de reconocer que las lágrimas pudieron conmigo y lloré.
Lourdes me miró con gesto preocupado, pero asentí con la cabeza. Quería seguir, por mucho que en el fondo me sintiera identificado con toda aquella poesía, que al fin y al cabo es lo que es, por mucho que me hiciera daño, necesitaba oírlo, saber que no estaba solo en el mundo...
jueves, 22 de diciembre de 2011
sábado, 17 de diciembre de 2011
15/12/2.011 & 17/12/2.011 - Tocado, hundido y alzado.
Este Jueves me he llevado el ostión más grande de mi vida hasta ahora. Sinceramente, creí que no podía seguir viviendo con ello. Era demasiado duro. Y... llega el fin de semana. Pienso que no voy a sobrevivir a esto. Me ha arrasado, arrastrado, me ha tocado y me ha hundido.
Al día siguiente me mostré sereno, con mirada perdida. Lo sé. Sé que se preocupa porque me lo estoy tomando demasiado bien. No sé qué pensará. Por otro lado, sabe que lo estoy pasando muy, muy mal.
Y la cuestión era: Cristina me cae bien, ¿qué hago?
Pues ha tenido que salir el tema en la conversación, cómo no. Y después de hablar...
"Hagáis lo que hagáis, os apoyaré a las dos, porque sois mis amigas".
Y entonces...
"Siento ser dura, pero no soy tu amiga, Aarón. En dos meses no te da tiempo a conocerme, y a Carmen tampoco".
Vale, empecemos. Mucha gente me dice que tengo una paciencia de oro, pero esto ya es el límite. Es decir, que en dos meses no la conozca, pues muy bien, al fin y al cabo no es que hablásemos mucho.
Y ahora, ¿me vas a decir que en un año, todas las cosas que he pasado con ella no me ha dado tiempo a conocerla? Discúlpame por ser así, pero me parece un poco irónico, la verdad. No tengo por qué ocultar nada, y no te guardo ningún rencor (mucho menos a ella), y me caes muy bien, de verdad. Me pareces una chica encantadora.
La conclusión, si según tu punto de vista no eres mi amiga, en ese caso según el mío tampoco debes serlo. Y sin embargo, no voy a mandarte a ningún lado, por el simple hecho de que para mí, en el fondo, eres mi amiga.
Al día siguiente me mostré sereno, con mirada perdida. Lo sé. Sé que se preocupa porque me lo estoy tomando demasiado bien. No sé qué pensará. Por otro lado, sabe que lo estoy pasando muy, muy mal.
Y la cuestión era: Cristina me cae bien, ¿qué hago?
Pues ha tenido que salir el tema en la conversación, cómo no. Y después de hablar...
"Hagáis lo que hagáis, os apoyaré a las dos, porque sois mis amigas".
Y entonces...
"Siento ser dura, pero no soy tu amiga, Aarón. En dos meses no te da tiempo a conocerme, y a Carmen tampoco".
Vale, empecemos. Mucha gente me dice que tengo una paciencia de oro, pero esto ya es el límite. Es decir, que en dos meses no la conozca, pues muy bien, al fin y al cabo no es que hablásemos mucho.
Y ahora, ¿me vas a decir que en un año, todas las cosas que he pasado con ella no me ha dado tiempo a conocerla? Discúlpame por ser así, pero me parece un poco irónico, la verdad. No tengo por qué ocultar nada, y no te guardo ningún rencor (mucho menos a ella), y me caes muy bien, de verdad. Me pareces una chica encantadora.
La conclusión, si según tu punto de vista no eres mi amiga, en ese caso según el mío tampoco debes serlo. Y sin embargo, no voy a mandarte a ningún lado, por el simple hecho de que para mí, en el fondo, eres mi amiga.
sábado, 3 de diciembre de 2011
30/11/2.011 & 2/12/2.011 - ¿Murallas?
He pasado una semana espectacularmente mala.
Todo empezó ya, el Miércoles. Estaba teniendo una charla con Carmen durante el recreo, y en cierto momento entornó los ojos, casi no respiró y comenzó a pellizcarse y a sujetarse ella misma con fuerza.
-Ayer me acordé de ti. Vi un cartel de M-Clan. Me acordé de Fran. Entonces me acordé de ti. Tú me recuerdas a otra persona, y esa persona a otras cosas, y esas otras cosas a otras cosas.
Resumiento, le recuerdo a algo malo. Bien, después de salir de la clase lleno de impotencia, entro en el aula de Griego, miro el pilar de la pared.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete golpes directos con la mano derecha. Necesitaba descargarme, hacerme daño, eliminar lo negativo de mí.
La mano estaba roja, y salí fuera a llorar. Eli me vio, como de costumbre, y estuvimos hablando en el patio. Las charlas que tengo con ella no me dejan indiferente. Están cargadas de contenido, pero nunca logro llevarlo a la práctica. Es como si fuera inútil.
Y para colmo, llego el Viernes, estoy hablando con Elizabeth, interviene Carmen y la mando fuera con un directo: "No te metas en la conversación".
Eres gilipollas. Soy gilipollas. Y para rematar la faena, se repitió. Quiso hacerme perder para sacarme una sonrisa. El resultado fue: "No tengo ganas de reírme, ¿vale?"
Y ahí comenzó todo. Quise escucharla, pero estaba ardiendo. No tenía fuerzas.
Y cuando la miré a los ojos, oculté lo que quería haberle dicho. Durante Latín estuve llorando, y para qué negarlo, fue horrible. Sin embargo, Carlota siempre consigue hacerme reir. Es algo extraño.
Pude sonreir un poco y a la siguiente hora, le dije a Carmen que luego quería hablar con ella. Y quedamos en eso, había que dejar la bipolaridad, pero sólo lo dije si ella no se comía más la cabeza. ¡Para un pacto hay que estar LOS DOS de acuerdo!
Creo que al final, tuve un día tranquilo, pero, cómo no, Mayte... lo destrozó al final...
Todo empezó ya, el Miércoles. Estaba teniendo una charla con Carmen durante el recreo, y en cierto momento entornó los ojos, casi no respiró y comenzó a pellizcarse y a sujetarse ella misma con fuerza.
-Ayer me acordé de ti. Vi un cartel de M-Clan. Me acordé de Fran. Entonces me acordé de ti. Tú me recuerdas a otra persona, y esa persona a otras cosas, y esas otras cosas a otras cosas.
Resumiento, le recuerdo a algo malo. Bien, después de salir de la clase lleno de impotencia, entro en el aula de Griego, miro el pilar de la pared.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete golpes directos con la mano derecha. Necesitaba descargarme, hacerme daño, eliminar lo negativo de mí.
La mano estaba roja, y salí fuera a llorar. Eli me vio, como de costumbre, y estuvimos hablando en el patio. Las charlas que tengo con ella no me dejan indiferente. Están cargadas de contenido, pero nunca logro llevarlo a la práctica. Es como si fuera inútil.
Y para colmo, llego el Viernes, estoy hablando con Elizabeth, interviene Carmen y la mando fuera con un directo: "No te metas en la conversación".
Eres gilipollas. Soy gilipollas. Y para rematar la faena, se repitió. Quiso hacerme perder para sacarme una sonrisa. El resultado fue: "No tengo ganas de reírme, ¿vale?"
Y ahí comenzó todo. Quise escucharla, pero estaba ardiendo. No tenía fuerzas.
Y cuando la miré a los ojos, oculté lo que quería haberle dicho. Durante Latín estuve llorando, y para qué negarlo, fue horrible. Sin embargo, Carlota siempre consigue hacerme reir. Es algo extraño.
Pude sonreir un poco y a la siguiente hora, le dije a Carmen que luego quería hablar con ella. Y quedamos en eso, había que dejar la bipolaridad, pero sólo lo dije si ella no se comía más la cabeza. ¡Para un pacto hay que estar LOS DOS de acuerdo!
Creo que al final, tuve un día tranquilo, pero, cómo no, Mayte... lo destrozó al final...
martes, 29 de noviembre de 2011
26/11/2.011 - Antes & Después.
Ese 26 de Noviembre, un año desde que Carmen me rechazó. Creo que las cosas quedaron bastante claras en aquel momento, pero digamos que preferí por entonces quitarle hierro al asunto. Ese día no quería hablar del tema, así que contaba con que íbamos a ir a ver Amanecer, y por la tarde al Salón del Manga. En resumidas cuentas, un buen día. Tranquilo, como los que tanto extraño.
Después de salir de la película, llorando (sí, lloré con algunas escenas tristes), se nos unió Fran. Tenía que hablar con Carmen, así que yo iba prendido del brazo de su hermana Eva (que también es mi "hermanita" ¬¬).
Mientras estábamos comiendo en una tienda cuyo nombre prefiero no recordar, fui al servicio. Cuando volví, comenzó. Carmen me miró.
-¿Puedes irte otra vez?
Genial, esto es la ostia. Me salí afuera y fui a subirme al círculo ese de arriba que hay en Nervión, pero vino Fran a bajarme. ¿Qué coño se cree?
Las miradas de todos los que comían en el mismo sitio que nosotros estaban fijadas en nuestras personas, más concretamente la de Fran y mía. También nos miraban los demás, o eso creía. Volví a sentarme y no tardé en poner el MP4 a volumen máximo mientras sonaba "21 Guns" de Green Day.
Carmen me agarra del brazo porque quiere que la escuche, pero yo no quiero hacerlo.
-Suéltame -dije en tono neutro. No lo hizo-. Suéltame -repetí.
Y entonces sí. Me levanté, pero no tardó en volver a sujetarme.
-No te vayas.
-Ven -contesté.
Una vez afuera, le expliqué que había estado haciendo el esfuerzo por no hablar, pero eso de contar cosas de mí a mis espaldas se sale de la línea. Le di un abrazo, y parecía que todas las personas pensaban lo mismo: "Oh, qué bonitooooooooooo" (con exageración en esa última "o", sí).
Luego bajamos y nos encontramos con Ferjo y con Estefanía (o Fanny), como ella diga. En ese momento, Jesús y Criss "Ginger" (sigo pensando que Ginger es el nombre de una gallina) tuvieron que irse, así que nos despedimos. Empezamos a andar después hacia Santa Justa y pasando para llegar al barrio de Migue, que era (sí, era, pretérito imperfecto de Indicativo) un amigo.
Cuando estuvimos en un parque, Carmen empezó a hablar sobre lo nuestro. Simple y llanamente, no me sentía con fuerzas para escucharla, pero saqué la energía de no sé dónde, y presté atención. Iba contestando, hasta que finalmente, me vino a la mente su cumpleaños. El 14 de Abril. ¿Es posible tener un día muy feliz y que al final de ese día todo tu mundo se venga abajo?
Así fue para mí. Por la noche falleció mi abuelo por parte paterna. Y no pude evitar llorar, pensar que se había ido y que no volvería a verlo. Lydia me abrazó. Me sentía solo en el mundo.
Carmen también había llorado. Se sentía así. Desconozco el profundo por qué, pero me levanté, la miré a los ojos desde abajo, me senté a su lado, y cuando se hubo calmado, le pregunté:
-¿Qué pasa? Dímelo. Sin tabús ni tonterías.
-Tengo miedo.
-¿De qué?
-De ti. Tengo miedo de ti. ¿Hasta dónde puedes llegar por esto?
-Verás. Hay algo que voy a contarte. En segundo...
-No estoy hablando de eso.
-Déjame terminar. En segundo, Irene me dijo: "No". Y no sufrí. En tercero, Nora le pidió salir a Pedro el día antes de San Valentín, y yo me tuve que tragar el sentimiento. ¿De qué tienes miedo?
-Todas las veces que dices que vas a quitarte la vida.
-Carmen -intervino Noe-, eso te lo dice para que sepas que te quiere muchísimo. Pero no va a hacerlo. Él sólo quiere que tú seas feliz.
-Además -añadió Ferjo-, el que lo dice no lo hace.
-Carmen -dije, mirándola a los ojos, aquellos ojos pardos tan preciosos que tenía (y sigue teniendo e.e)-, no voy a quitarme la vida. Sabiendo que eso sólo te haría sufrir, sería lo último que haría.
-Necesito opinión -contestó Carmen-. ¿Lo cortamos aquí o intentamos superarlo?
-Si me permitís, superadlo -concluyó Fran.
-Totalmente -estaba yo de acuerdo-. Yo estoy dispuesto a dejar esto. Si he llegado tan lejos, no voy a detenerme ahora.
-Pero tenemos que dejar a un lado las bipolaridades -indicó Carmen.
Asentí con la cabeza. Le cogí la mano con fuerza, la levanté del banco y la abracé como nunca lo había hecho. Con un sentimiento que una vez más, me hacía latir el corazón a mil por hora.
Todo continuó bien hasta que llegamos al Salón del Manga. Carmen, Lydia y Eva bajaron al servicio, donde Carmen se encontró a Migue en el servicio de las chicas con otra medio desnuda (?), y cuando fue a salir, entró Patri, su ex novia. La cosa no iba a pintar bien.
Cuando Patri subió las escaleras, la saludé. Pasó por delante de mí, me interpuse en su camino. Los ojos sufrían, y al instante, la abracé. Y comenzó a llorar. Maldito cerdo, en cinco días la ha hecho sufrir más que en toda su vida. No voy a permitirlo.
Carmen y yo la llevamos afuera y tratamos de tranquilizarla un poco. Conocimos a Ruki, Gemma e Iván, magníficas personas. Además, Carmen efectuó la buena obra del día convenciendo a Ruki de que llamase a su novio y le dijese lo cabrón que era por lo que le había hecho.
Carmen, Lydia y Eva se fueron a las siete. Me quedé con Patri. No iba a dejarla sola, y más tarde tuve una charla con Kisuke. Le conté mi historia, y cuando le dije que había pensado varias veces en suicidarme, dijo: "No es buena idea", y me enseñó sus muñecas. Los cortes.
Me congelé. A las ocho volvía a casa.
Más tarde llegué. Migue me dijo por Tuenti que era un hipócrita y no sé qué cosas más, así que llamé a Carmen para contárselo. Creí que debía saberlo. La pillé cenando, pero al menos pude hablar.
Ese Sábado no dormí hasta las cuatro de la mañana. Un Sábado que en principio iba a ser tranquilo, y que fue destruido. Algo que yo recordaría como un Antes y un Después en nuestra relación y en la vida de Patri.
Y así fue, igual que hace un año, ella escribió sus reacciones del día el 29 del mismo mes en su blog, y aquí yo estoy, escribiendo mis reacciones del día el 29 del mismo mes en mi blog. La historia se repite.
Después de salir de la película, llorando (sí, lloré con algunas escenas tristes), se nos unió Fran. Tenía que hablar con Carmen, así que yo iba prendido del brazo de su hermana Eva (que también es mi "hermanita" ¬¬).
Mientras estábamos comiendo en una tienda cuyo nombre prefiero no recordar, fui al servicio. Cuando volví, comenzó. Carmen me miró.
-¿Puedes irte otra vez?
Genial, esto es la ostia. Me salí afuera y fui a subirme al círculo ese de arriba que hay en Nervión, pero vino Fran a bajarme. ¿Qué coño se cree?
Las miradas de todos los que comían en el mismo sitio que nosotros estaban fijadas en nuestras personas, más concretamente la de Fran y mía. También nos miraban los demás, o eso creía. Volví a sentarme y no tardé en poner el MP4 a volumen máximo mientras sonaba "21 Guns" de Green Day.
Carmen me agarra del brazo porque quiere que la escuche, pero yo no quiero hacerlo.
-Suéltame -dije en tono neutro. No lo hizo-. Suéltame -repetí.
Y entonces sí. Me levanté, pero no tardó en volver a sujetarme.
-No te vayas.
-Ven -contesté.
Una vez afuera, le expliqué que había estado haciendo el esfuerzo por no hablar, pero eso de contar cosas de mí a mis espaldas se sale de la línea. Le di un abrazo, y parecía que todas las personas pensaban lo mismo: "Oh, qué bonitooooooooooo" (con exageración en esa última "o", sí).
Luego bajamos y nos encontramos con Ferjo y con Estefanía (o Fanny), como ella diga. En ese momento, Jesús y Criss "Ginger" (sigo pensando que Ginger es el nombre de una gallina) tuvieron que irse, así que nos despedimos. Empezamos a andar después hacia Santa Justa y pasando para llegar al barrio de Migue, que era (sí, era, pretérito imperfecto de Indicativo) un amigo.
Cuando estuvimos en un parque, Carmen empezó a hablar sobre lo nuestro. Simple y llanamente, no me sentía con fuerzas para escucharla, pero saqué la energía de no sé dónde, y presté atención. Iba contestando, hasta que finalmente, me vino a la mente su cumpleaños. El 14 de Abril. ¿Es posible tener un día muy feliz y que al final de ese día todo tu mundo se venga abajo?
Así fue para mí. Por la noche falleció mi abuelo por parte paterna. Y no pude evitar llorar, pensar que se había ido y que no volvería a verlo. Lydia me abrazó. Me sentía solo en el mundo.
Carmen también había llorado. Se sentía así. Desconozco el profundo por qué, pero me levanté, la miré a los ojos desde abajo, me senté a su lado, y cuando se hubo calmado, le pregunté:
-¿Qué pasa? Dímelo. Sin tabús ni tonterías.
-Tengo miedo.
-¿De qué?
-De ti. Tengo miedo de ti. ¿Hasta dónde puedes llegar por esto?
-Verás. Hay algo que voy a contarte. En segundo...
-No estoy hablando de eso.
-Déjame terminar. En segundo, Irene me dijo: "No". Y no sufrí. En tercero, Nora le pidió salir a Pedro el día antes de San Valentín, y yo me tuve que tragar el sentimiento. ¿De qué tienes miedo?
-Todas las veces que dices que vas a quitarte la vida.
-Carmen -intervino Noe-, eso te lo dice para que sepas que te quiere muchísimo. Pero no va a hacerlo. Él sólo quiere que tú seas feliz.
-Además -añadió Ferjo-, el que lo dice no lo hace.
-Carmen -dije, mirándola a los ojos, aquellos ojos pardos tan preciosos que tenía (y sigue teniendo e.e)-, no voy a quitarme la vida. Sabiendo que eso sólo te haría sufrir, sería lo último que haría.
-Necesito opinión -contestó Carmen-. ¿Lo cortamos aquí o intentamos superarlo?
-Si me permitís, superadlo -concluyó Fran.
-Totalmente -estaba yo de acuerdo-. Yo estoy dispuesto a dejar esto. Si he llegado tan lejos, no voy a detenerme ahora.
-Pero tenemos que dejar a un lado las bipolaridades -indicó Carmen.
Asentí con la cabeza. Le cogí la mano con fuerza, la levanté del banco y la abracé como nunca lo había hecho. Con un sentimiento que una vez más, me hacía latir el corazón a mil por hora.
Todo continuó bien hasta que llegamos al Salón del Manga. Carmen, Lydia y Eva bajaron al servicio, donde Carmen se encontró a Migue en el servicio de las chicas con otra medio desnuda (?), y cuando fue a salir, entró Patri, su ex novia. La cosa no iba a pintar bien.
Cuando Patri subió las escaleras, la saludé. Pasó por delante de mí, me interpuse en su camino. Los ojos sufrían, y al instante, la abracé. Y comenzó a llorar. Maldito cerdo, en cinco días la ha hecho sufrir más que en toda su vida. No voy a permitirlo.
Carmen y yo la llevamos afuera y tratamos de tranquilizarla un poco. Conocimos a Ruki, Gemma e Iván, magníficas personas. Además, Carmen efectuó la buena obra del día convenciendo a Ruki de que llamase a su novio y le dijese lo cabrón que era por lo que le había hecho.
Carmen, Lydia y Eva se fueron a las siete. Me quedé con Patri. No iba a dejarla sola, y más tarde tuve una charla con Kisuke. Le conté mi historia, y cuando le dije que había pensado varias veces en suicidarme, dijo: "No es buena idea", y me enseñó sus muñecas. Los cortes.
Me congelé. A las ocho volvía a casa.
Más tarde llegué. Migue me dijo por Tuenti que era un hipócrita y no sé qué cosas más, así que llamé a Carmen para contárselo. Creí que debía saberlo. La pillé cenando, pero al menos pude hablar.
Ese Sábado no dormí hasta las cuatro de la mañana. Un Sábado que en principio iba a ser tranquilo, y que fue destruido. Algo que yo recordaría como un Antes y un Después en nuestra relación y en la vida de Patri.
Y así fue, igual que hace un año, ella escribió sus reacciones del día el 29 del mismo mes en su blog, y aquí yo estoy, escribiendo mis reacciones del día el 29 del mismo mes en mi blog. La historia se repite.
viernes, 18 de noviembre de 2011
18/11/2.011 - A ti, que me sufres y aguantas.
La verdad son las 23:05 de lo que para ti será ayer y me acabo de dar cuenta que es Jueves. Ya sabes lo que eso significa, ¿no? Me he perdido tu programa, pero tengo una excusa: me he dormido mientras hacía Lengua. Realmente he mirado el móvil (obviamente sin batería) y cuando lo he encendido, siete perdidas, entre las tuyas también había de Lyd.
Así que voy a empezar a disculparme. Pedirte perdón por no haber oído el programa. Perdón por las llamadas perdidas y perdón por hacerte daño, si lo he hecho.
Recuerdo el primer día que te vi. A pesar de la oscuridad de tu mirada, al fondo había un brillo que mostraba tu talento. Pensé: ¡Joder, seremos buenos amigos! Y la verdad como compañeros no nos fue tan mal. Fue el 26 de Noviembre del año pasado cuando, esto, dio un giro. Un giro que nos ha traído hasta aquí.
Aún no he hablado con Fran, la verdad, no voy a poder aguantarme más, pero entre semana no me gusta exaltarme. Creo que lo haré hoy, bueno "tu hoy".
¿Iba por el perdón no? Sí, creo que sí. Creo que te he hecho sufrir mucho, pero nunca ha sido mi intención. La verdad, ya he encontrado el por qué lo de no decirte que me preocupo. Recuerdas el día de la radio (soy malísima para las fechas) -siempre me las recuerdas y siempre se me olvidan-, recuerdo qué pensaste que iba a ser mi sorpresa, y creo que tú también. Durante el Verano te eché mucho de menos y no sólo eso.
Quiero que sepas que según mi móvil eres el 4º favorito, tras mi padre (va el 1º), casa, radiópolis y tú (con 5 llamadas que te he hecho) y detrás Lydia (con 4). Y como mi móvil es tan mono, todo lo ordena por orden alfabético, así que eres el 1º que aparece en la agenda, cuando quiero mandar un SMS, en Tuenti, Twitter, y creo que hasta en Skype.
Y si además le sumamos que tenemos alguna peleilla o discusión, ya tienes tu 50% o 60%, Por cierto, cuando tomo cualquier derivado de la leche, también me acuerdo y ahora mismo que acabo de acordarme que he perdido, gracias ¡eh! XD
Si pienso en Lourdes, también tú sales inmediatamente y por cierto, ahora que me acuerdo, tu novela, que aún no me la he empezado. Supongo que nos haremos buenas amigas en Navidades. Se me olvidaba. Mi hermana. Mi hermana me hace recordarte a cada momento.
Y este relío de ideas es para decirte que:
"Te quiero". Sí pero a mi manera, a mi forma de querer extraña, del amor-odio que tenemos y me encanta cuando me escribes, sea para llamarme de todo (sea bonito o feo).
A las alturas ya de la tarde (más bien noche que te estoy escribiendo, como que me da un poco (mucho) igual lo que piense Fran de mí), no obstante quiero explicarme, y espero que me deje hacerlo.
Sinceramente, Migue me parece que metió bastante la pata con lo que hizo y sigue siendo nuestro amigo. Yo no he hecho nada y ya me tiene manía.
No quiero pedirte nada, simplemente que aceptes que soy un alma libre. Una mujer independiente que está abriendo sus alas y no estoy para amores, ni amoríos y mucho menos líos que te entorpecerían en tu andar y por supuesto el mío.
Bueno, llevar, llevo 35 minutos escribiendo y la cama ya me mira de reojo, so, a ti que me aguantas, sufres y levantas el ánimo.
Hermanito, creo que lo nuestro es tan desinteresado que es bonito por él solo, no necesita nada más, de momento. Es perfecto tal y como es. No sé cómo estaré mañana y la verdad ahora mismo no me interesa. Estoy muerta de sueño y tú habrás dicho nada más verlo, ¡TOCHÓN!
Pero si has llegado hasta aquí, espero que nuestra amistad dure otro tanto.
Espero que no sea mi última carta para ti.
Fdo: tu hermana mayor, que te protege de ella misma x3.
Así que voy a empezar a disculparme. Pedirte perdón por no haber oído el programa. Perdón por las llamadas perdidas y perdón por hacerte daño, si lo he hecho.
Recuerdo el primer día que te vi. A pesar de la oscuridad de tu mirada, al fondo había un brillo que mostraba tu talento. Pensé: ¡Joder, seremos buenos amigos! Y la verdad como compañeros no nos fue tan mal. Fue el 26 de Noviembre del año pasado cuando, esto, dio un giro. Un giro que nos ha traído hasta aquí.
Aún no he hablado con Fran, la verdad, no voy a poder aguantarme más, pero entre semana no me gusta exaltarme. Creo que lo haré hoy, bueno "tu hoy".
¿Iba por el perdón no? Sí, creo que sí. Creo que te he hecho sufrir mucho, pero nunca ha sido mi intención. La verdad, ya he encontrado el por qué lo de no decirte que me preocupo. Recuerdas el día de la radio (soy malísima para las fechas) -siempre me las recuerdas y siempre se me olvidan-, recuerdo qué pensaste que iba a ser mi sorpresa, y creo que tú también. Durante el Verano te eché mucho de menos y no sólo eso.
Quiero que sepas que según mi móvil eres el 4º favorito, tras mi padre (va el 1º), casa, radiópolis y tú (con 5 llamadas que te he hecho) y detrás Lydia (con 4). Y como mi móvil es tan mono, todo lo ordena por orden alfabético, así que eres el 1º que aparece en la agenda, cuando quiero mandar un SMS, en Tuenti, Twitter, y creo que hasta en Skype.
Y si además le sumamos que tenemos alguna peleilla o discusión, ya tienes tu 50% o 60%, Por cierto, cuando tomo cualquier derivado de la leche, también me acuerdo y ahora mismo que acabo de acordarme que he perdido, gracias ¡eh! XD
Si pienso en Lourdes, también tú sales inmediatamente y por cierto, ahora que me acuerdo, tu novela, que aún no me la he empezado. Supongo que nos haremos buenas amigas en Navidades. Se me olvidaba. Mi hermana. Mi hermana me hace recordarte a cada momento.
Y este relío de ideas es para decirte que:
"Te quiero". Sí pero a mi manera, a mi forma de querer extraña, del amor-odio que tenemos y me encanta cuando me escribes, sea para llamarme de todo (sea bonito o feo).
A las alturas ya de la tarde (más bien noche que te estoy escribiendo, como que me da un poco (mucho) igual lo que piense Fran de mí), no obstante quiero explicarme, y espero que me deje hacerlo.
Sinceramente, Migue me parece que metió bastante la pata con lo que hizo y sigue siendo nuestro amigo. Yo no he hecho nada y ya me tiene manía.
No quiero pedirte nada, simplemente que aceptes que soy un alma libre. Una mujer independiente que está abriendo sus alas y no estoy para amores, ni amoríos y mucho menos líos que te entorpecerían en tu andar y por supuesto el mío.
Bueno, llevar, llevo 35 minutos escribiendo y la cama ya me mira de reojo, so, a ti que me aguantas, sufres y levantas el ánimo.
Hermanito, creo que lo nuestro es tan desinteresado que es bonito por él solo, no necesita nada más, de momento. Es perfecto tal y como es. No sé cómo estaré mañana y la verdad ahora mismo no me interesa. Estoy muerta de sueño y tú habrás dicho nada más verlo, ¡TOCHÓN!
Pero si has llegado hasta aquí, espero que nuestra amistad dure otro tanto.
Espero que no sea mi última carta para ti.
Fdo: tu hermana mayor, que te protege de ella misma x3.
martes, 1 de noviembre de 2011
31/10/2.011 - ¿Por confianza?
Siempre he pensado que los sueños no se deben de olvidar, que no deben de apartarse, que se deben dejar de perseguir. En ocasiones lo más inteligente quizás fuera tomar la opción fácil, aquella que está al alcance de la mano, cuando parece deber elegirse entre estabilidad o felicidad, pero seguir el camino más sencillo quizás nos despojaría de nuestra humanidad.
La vida sin sueños quizás fuera más fácil, con menos problemas, pero también más aburrida y mucho más triste. Convertidos nosotros en simples cuerpos sin alma cubriendo las necesidades básicas sin ni siquiera pensar, quitar los sueños sería quitar las ganas de vivir.
Podría tomar la opción más fácil, la evidente, la que todo el mundo te aconsejaría, pero no yo mismo, pues sé que antes o después me odiaría.
¿Para qué vivir sino para perseguir un sueño?
Por más estúpido que este parezca sería más estúpido dejarlo escapar.
- - - - -
Después de esta pequeña reflexión aparte, comienzo a contar...
De acuerdo, lo importante del día de hoy ha sucedido todo en la hora libre de Francés. Hemos estado los pocos que hemos venido (Eva, Lyd, Carmen, Javi, Irene, Eli, Adri y yo), creo que no me dejo a nadie. Si me equivoco, me perdonen, pero no quiero forzar demasiado la memoria.
La conversación con la tercera, oséase Carmen, pues, digamos que ha sido algo natural, hasta el punto de llegar a convertirse en algo que no quería escuchar. El Viernes dijo ocho palabras que me hirieron de gravedad: "Tengo un amigo que no confía en mí".
¿Sabéis lo que os puede destrozar oir eso? Es decir, ella es una de las personas a las que les cuento todo sin dudarlo un instante. Suelo mostrar reticencias cuando estoy rodeado de gente, pero todo termina como tiene que terminar. Y me quedo con que no confío en ella. ¡Si le confiaría mi vida! Y ella lo sabe...
Por otro lado, creo que he sido un poco injusto con ella. Esto no creo que lo lea, y puedo desahogarme aquí. ¿Y si lo lee Lydia? En fin...
El problema que se me plantea es que piensa que no confío en ella, y no es así.
"Uno partido de diez" ha sido su respuesta aproximada. Una de diez veces no confío en ella. No es así. Las cosas no son así. Puede dudar de todo lo que quiera, pero jamás de esto, sabe que es demasiado importante para mí como para no confiar.
Mi conclusión es que... no puedo seguir así. Voy a cambiar las cosas. Entonces, si cuando le pregunto qué le pasa, ella no contesta, ¿no confía en mí?
Ahí dejo el interrogante...
La vida sin sueños quizás fuera más fácil, con menos problemas, pero también más aburrida y mucho más triste. Convertidos nosotros en simples cuerpos sin alma cubriendo las necesidades básicas sin ni siquiera pensar, quitar los sueños sería quitar las ganas de vivir.
Podría tomar la opción más fácil, la evidente, la que todo el mundo te aconsejaría, pero no yo mismo, pues sé que antes o después me odiaría.
¿Para qué vivir sino para perseguir un sueño?
Por más estúpido que este parezca sería más estúpido dejarlo escapar.
- - - - -
Después de esta pequeña reflexión aparte, comienzo a contar...
De acuerdo, lo importante del día de hoy ha sucedido todo en la hora libre de Francés. Hemos estado los pocos que hemos venido (Eva, Lyd, Carmen, Javi, Irene, Eli, Adri y yo), creo que no me dejo a nadie. Si me equivoco, me perdonen, pero no quiero forzar demasiado la memoria.
La conversación con la tercera, oséase Carmen, pues, digamos que ha sido algo natural, hasta el punto de llegar a convertirse en algo que no quería escuchar. El Viernes dijo ocho palabras que me hirieron de gravedad: "Tengo un amigo que no confía en mí".
¿Sabéis lo que os puede destrozar oir eso? Es decir, ella es una de las personas a las que les cuento todo sin dudarlo un instante. Suelo mostrar reticencias cuando estoy rodeado de gente, pero todo termina como tiene que terminar. Y me quedo con que no confío en ella. ¡Si le confiaría mi vida! Y ella lo sabe...
Por otro lado, creo que he sido un poco injusto con ella. Esto no creo que lo lea, y puedo desahogarme aquí. ¿Y si lo lee Lydia? En fin...
El problema que se me plantea es que piensa que no confío en ella, y no es así.
"Uno partido de diez" ha sido su respuesta aproximada. Una de diez veces no confío en ella. No es así. Las cosas no son así. Puede dudar de todo lo que quiera, pero jamás de esto, sabe que es demasiado importante para mí como para no confiar.
Mi conclusión es que... no puedo seguir así. Voy a cambiar las cosas. Entonces, si cuando le pregunto qué le pasa, ella no contesta, ¿no confía en mí?
Ahí dejo el interrogante...
viernes, 21 de octubre de 2011
21/10/2.011 - Día a Día
Noche a noche veo el pasado ante mí, y los recuerdos que una vez fueron tristes lo siguen siendo, cada día al despertar es una batalla conmigo mismo para poder despertar de verdad, y no sólo pensar que me levanto para ir a algún lugar, sin destino, sin rumbo, nada de esto ya es igual.
Noche a noche veo el pasado ante mí, en una habitación, rodeado de recuerdos que yo mismo planté, con la agonía de saber que mañana será un día nuevo, pues aquí solo estoy, donde las paredes me recuerdan mi pasado y sin ninguna ventana puedo presenciar el futuro.
Noche a noche, mi alma llora por un pasado, noche a noche mi alma muere un poco mas, noche a noche, despierto desesperado tratando de olvidar algo que nunca fue, el poder creer que algo pasó, no lo hace verdad, pero el creer que algo se olvidó, no lo hace olvidar, y eso es lo peor de todo.
El alma no es más que los sentimientos reflejados, las sensaciones vividas, las cosas que queremos decir y no podemos, las cosas que decimos y nos arrepentimos, las lágrimas que a escondidas uno suelta, las ganas de morir por un segundo y que ese segundo dure años, para tener un tiempo de tranquilidad sin nada que pensar, para ver al mundo con ojos de verdad.
Noche a noche veo el pasado ante mí, en una habitación, rodeado de recuerdos que yo mismo planté, con la agonía de saber que mañana será un día nuevo, pues aquí solo estoy, donde las paredes me recuerdan mi pasado y sin ninguna ventana puedo presenciar el futuro.
Noche a noche, mi alma llora por un pasado, noche a noche mi alma muere un poco mas, noche a noche, despierto desesperado tratando de olvidar algo que nunca fue, el poder creer que algo pasó, no lo hace verdad, pero el creer que algo se olvidó, no lo hace olvidar, y eso es lo peor de todo.
El alma no es más que los sentimientos reflejados, las sensaciones vividas, las cosas que queremos decir y no podemos, las cosas que decimos y nos arrepentimos, las lágrimas que a escondidas uno suelta, las ganas de morir por un segundo y que ese segundo dure años, para tener un tiempo de tranquilidad sin nada que pensar, para ver al mundo con ojos de verdad.
sábado, 1 de octubre de 2011
01/10/2.011 - El Campo de Batalla.
Hoy me he levantado temprano. Sobre las nueve de la mañana. Me he duchado, tengo prisa.
Corriendo a la parada del autobús. A las 11 estábamos allí, esperando...
Lydia, Tamara (su hermana), Carmen, y yo. Nada que decir, hemos ido al cine a ver "Los Tres Mosqueteros". La película ha sido realmente entretenida. Todo comienza varias horas más tarde. Habíamos vuelto ya, en el portal de Carmen, he empezado a hablar con ella.
Su hermana está siendo muy amigable últimamente, y es malo. Son cosas raras, ¡me quiere partir las piernas! ¡Eso es lo que me faltaba ya!
Me ha dicho que no me deje llevar por la seguridad, porque no sería el primer chico al que la chica de 11 años ha destrozado. Es mucho más por dentro. No es una cría. Lo sé.
He comparado el amor que siento por Carmen con un campo de batalla y me ha expulsado de él diciendo que no quiere volver a hablar del tema. He asentido con la cabeza, con ganas de llorar. No la entiendo, hay veces que no la entiendo.
Dice que tengo que ser negativo con las esperanzas. He sido negativo toda mi vida, y pierdo una oportunidad de ser positivo. No quiere escucharme, no me guarda rencor, pero no está dispuesta a perdonarme aún, quizás nunca.
Creo que la he perdido para siempre. He sido demasiado estúpido.
He llegado a casa después de hablar durante más de 20 minutos, y me he puesto a llorar. Quiero suicidarme, quiero morir. No quiero sentir nada, dejadme morir. Se ha iniciado una discusión en mi antiguo estado de Tuenti y casi no lo soporto. ¡QUIERO MORIR!
No, no. He estado hablando con Fran, el chico con el que está saliendo Celia, y la verdad, Raquel también me ha ayudado mucho. Quiero hablarle del tema a Carmen, pero no quiero seguir destrozándolo todo. He de contenerme. Tranquilidad.
En ese campo de batalla, mi espada se ha roto y me he visto superado por su ejército. Ahora sólo me queda seguir viajando, recuperando fuerzas. Si me la vuelvo a encontrar, la saludaré.
Es así. Si llega algún momento en que quiera pasar su tiempo conmigo, aquí me tendrá. De lo contrario, tendré que buscar otro campo de batalla en el que combatir. La vida es así.
Luchas, y ganas, o pierdes.
Llevo siempre el "No" delante del "Sí". Negativo.
Pero al fin y al cabo, sigue siendo mi amiga. No puedo darle la espalda...
Corriendo a la parada del autobús. A las 11 estábamos allí, esperando...
Lydia, Tamara (su hermana), Carmen, y yo. Nada que decir, hemos ido al cine a ver "Los Tres Mosqueteros". La película ha sido realmente entretenida. Todo comienza varias horas más tarde. Habíamos vuelto ya, en el portal de Carmen, he empezado a hablar con ella.
Su hermana está siendo muy amigable últimamente, y es malo. Son cosas raras, ¡me quiere partir las piernas! ¡Eso es lo que me faltaba ya!
Me ha dicho que no me deje llevar por la seguridad, porque no sería el primer chico al que la chica de 11 años ha destrozado. Es mucho más por dentro. No es una cría. Lo sé.
He comparado el amor que siento por Carmen con un campo de batalla y me ha expulsado de él diciendo que no quiere volver a hablar del tema. He asentido con la cabeza, con ganas de llorar. No la entiendo, hay veces que no la entiendo.
Dice que tengo que ser negativo con las esperanzas. He sido negativo toda mi vida, y pierdo una oportunidad de ser positivo. No quiere escucharme, no me guarda rencor, pero no está dispuesta a perdonarme aún, quizás nunca.
Creo que la he perdido para siempre. He sido demasiado estúpido.
He llegado a casa después de hablar durante más de 20 minutos, y me he puesto a llorar. Quiero suicidarme, quiero morir. No quiero sentir nada, dejadme morir. Se ha iniciado una discusión en mi antiguo estado de Tuenti y casi no lo soporto. ¡QUIERO MORIR!
No, no. He estado hablando con Fran, el chico con el que está saliendo Celia, y la verdad, Raquel también me ha ayudado mucho. Quiero hablarle del tema a Carmen, pero no quiero seguir destrozándolo todo. He de contenerme. Tranquilidad.
En ese campo de batalla, mi espada se ha roto y me he visto superado por su ejército. Ahora sólo me queda seguir viajando, recuperando fuerzas. Si me la vuelvo a encontrar, la saludaré.
Es así. Si llega algún momento en que quiera pasar su tiempo conmigo, aquí me tendrá. De lo contrario, tendré que buscar otro campo de batalla en el que combatir. La vida es así.
Luchas, y ganas, o pierdes.
Llevo siempre el "No" delante del "Sí". Negativo.
Pero al fin y al cabo, sigue siendo mi amiga. No puedo darle la espalda...
miércoles, 29 de junio de 2011
29/06/2.011 - Ocho Meses de Infierno
Y parece que fue ayer...
He pasado por 8 meses de infierno. Con los ojos cerrados, viviendo del mundo de las esperanzas y los sueños. Qué iluso. Creía que podría vivir así.
No obstante, ahora estoy despierto, no como un buho, de esos que tienen ojos que se parecen a los ceros, sino abiertos con respecto a la realidad. Me he preguntado por qué.
¿Acaso no era tan difícil? ¿Por qué vivir en una realidad cuando el mundo de los sueños es mucho mejor? Al fin y al cabo, sólo es un sueño. Algo que tuve, hace 8 meses, aunque esos ocho meses se cumplirán dentro de 3 días. El 26 de Junio. A partir de ahora creo que debería odiar ese número, ¿o no?
Qué cosas más extrañas. En fin, voy a contaros una anécdota que ocurrió ayer.
Cuando terminó el instituto, volví a mi casa, y me encontré con un mensaje privado de Claire77 en el foro. Me dispuse a abrirlo, ya que yo le había mandado uno, y su contestación significaba algo importante para mí. Leí lo siguiente: "Recuerda, luchar no es igual a arrastrarse xDD. Ahora, intenta controlarte. No te enrabies con estos temas, ante todo mente fría. No merece la pena rallarte por los caprichos de alguien".
¿De verdad? Creo que debería haberlo pensado hace mucho tiempo antes de mandar todo a la mierda. Sí, eso creo, lástima que tuviera los ojos tan cerrados y estuviera tan dormido que no me diera cuenta. He de admitir que no me he sentido mejor en toda mi vida.
¿Es esto lo que se siente al pasar página? No estoy muy seguro, ya que no comprendo bien estas cosas, pero, al fin y al cabo, tan sólo son, eso, cosas. Algunas con más importancia, otras con menos.
Creo que acabo de joder toda mi vida con mi estupidez. En fin, si me buscáis, estaré en Wenawinor, en otro mundo...
:)
Y por último, os dejo con una buena canción que refleja esto.
Say It - Evans Blue
He pasado por 8 meses de infierno. Con los ojos cerrados, viviendo del mundo de las esperanzas y los sueños. Qué iluso. Creía que podría vivir así.
No obstante, ahora estoy despierto, no como un buho, de esos que tienen ojos que se parecen a los ceros, sino abiertos con respecto a la realidad. Me he preguntado por qué.
¿Acaso no era tan difícil? ¿Por qué vivir en una realidad cuando el mundo de los sueños es mucho mejor? Al fin y al cabo, sólo es un sueño. Algo que tuve, hace 8 meses, aunque esos ocho meses se cumplirán dentro de 3 días. El 26 de Junio. A partir de ahora creo que debería odiar ese número, ¿o no?
Qué cosas más extrañas. En fin, voy a contaros una anécdota que ocurrió ayer.
Cuando terminó el instituto, volví a mi casa, y me encontré con un mensaje privado de Claire77 en el foro. Me dispuse a abrirlo, ya que yo le había mandado uno, y su contestación significaba algo importante para mí. Leí lo siguiente: "Recuerda, luchar no es igual a arrastrarse xDD. Ahora, intenta controlarte. No te enrabies con estos temas, ante todo mente fría. No merece la pena rallarte por los caprichos de alguien".
¿De verdad? Creo que debería haberlo pensado hace mucho tiempo antes de mandar todo a la mierda. Sí, eso creo, lástima que tuviera los ojos tan cerrados y estuviera tan dormido que no me diera cuenta. He de admitir que no me he sentido mejor en toda mi vida.
¿Es esto lo que se siente al pasar página? No estoy muy seguro, ya que no comprendo bien estas cosas, pero, al fin y al cabo, tan sólo son, eso, cosas. Algunas con más importancia, otras con menos.
Creo que acabo de joder toda mi vida con mi estupidez. En fin, si me buscáis, estaré en Wenawinor, en otro mundo...
:)
Y por último, os dejo con una buena canción que refleja esto.
Say It - Evans Blue
miércoles, 25 de mayo de 2011
25/05/2.011 - ¿Po qué?
¡¡Hola a todos de nuevo!! Bueno, más bien a cualquiera que lea esto. Tras mucho tiempo sin poder contar uno de mis días, os cuento uno algo fuera de lo normal, acontecido en el día de hoy.
- - - - - - - - - -
La mañana no fue como esperaba. Tal vez porque me desperté dos veces en plena noche. Con un dolor de estómago terrible, de hecho, aunque bueno, para qué negarlo, me levanté para ir al baño. Tras entrar dos veces, me volví a quedar dormido, y esperé a la llegada de la mañana, el momento en el que pesadamente, me levantaría, vestiría, y echaría a andar para ir al Instituto.
Suelo salir cuando aún quedan veinte minutos, porque me gusta ir pensando en mis cosas, y además me encanta andar despacio. La verdad es que, para mí, a esas horas de la mañana, no tener a nadie al lado me supone una especie de liberación. Una enorme tranquilidad.
Cuando llegué, nada más entrar, avancé hacia la puerta de entrada y aproximadamente a doce baldosas de la puerta, me di la vuelta girando sobre mí mismo y me quedé allí parado. Siempre lo hago. El primero en llegar fue Sebas, de la clase de Ciencias, la que tengo al lado. Doy gracias por no haber elegido ciencias. Tan sólo escuchándolos hablar de ecuaciones no lineales se me saltan los lagrimones (que conste que es en sentido cómico).
Después entró... no recuerdo quién, creo que fue Nora, y luego Raquel, a la que felicité por su cumpleaños, con un seco "Felicidades". Al fin y al cabo, es lo que siempre digo por general a cualquiera, salvo que esa persona sea distinta de los demás.
En fin... cuando abrieron las puertas, subí con Sebas y estuvimos charlando en la segunda planta mientras llegaba Irene. Es la subdelegada de clase, pero como el delegado, Alejandro De La Prida, no hace mucho uso del cargo, es ella la que se hace cargo de las llaves. Cuando llegó, el profesor de Latín, Ramón, ya venía por el pasillo, andando detrás de dos compañeras más. Las cerebritas, Lydia y Carmen. Ni más ni menos. Qué aprecio le tengo a la segunda.
Pero bueno, continuemos. Carmen había venido con una planificación de los días que quedaban antes de los dos exámenes consecutivos de teoría y práctica. Mira que me gusta poco, pero no pongo quejas al respecto, ya que, haga lo que haga, nada cambiará la decisión de Ramón.
En medio de la clase recibí un impacto en el hombro de una bola de papel. Miré hacia atrás tan sólo para ver a Laura riéndose a carcajadas. Fui a recogerla, pero...
-Laura, como me des... -comenzó Carmen, que estaba sentada junto a la mesa del profesor, y la bola había caído cerca de ella.
-No te metas -corté secamente-, ¡pasa!
-Qué chaval -saltó Irene, la cual me miraba con gesto serio-, para una vez que te defiende.
Me entraron ganas de agarrar el libro de Latín con todas mis fuerzas y estrellárselo en la cabeza, pero de nuevo, la idea de que es mi mejor amiga me contiene.
La clase, siendo muy aburrida, me la pasé haciendo Sociales, que no había hecho los ejercicios, y terminó. Ahora tocaba, eso, Sociales. Pasamos la hora corrigiendo los exámenes. Puntuados sobre 5, obtuve un 4'8. ¡Agh! ¡Maldita Walesa, era polaca, no británica! ¡Y el país donde la revolución comunista fue más sangrienta fue Rumanía, no China!
Como siempre, no me quejé de nada y a la siguiente hora teníamos Matemáticas. Juro que hay veces que no entiendo ni papa de lo que explica Chari, que también es la tutora, pero hago lo que puedo por prestar atención. Apruebo los exámenes con algo de suerte, aunque tampoco puedo decir que son los más difíciles de todas las asignaturas. Hemos dado ya la Continuidad y Discontinuidad de las funciones, y pronto tendremos el examen.
Algo más tarde llegó el recreo, en el que no hice nada especial, salvo reírme mucho. De vez en cuando necesitamos reírnos. Definitivamente, sí.
Llega la clase de Informática, pero tengo fastidiados los archivos del tema y tengo que empezarlo desde el principio. Mi cara debía de ser un poema... Aparte de eso, nada fuera de lo normal durante la hora.
Inglés... La asignatura que mejor se me da, y sin embargo en la que más tiempo me paso con la cabeza apoyada en la mano izquierda mientras me quedo embelesado mirando el pelo de Carmen, que está sentada dos mesas a mi derecha, en primera fila.
Y por último, y para rematar la faena, teníamos una charla de un taller de Sexualidad. Qué bochorno, sí, qué bochorno. ¡Y encima teníamos que exponer! Mi reacción fue: ¿CÓMO? Me aguanté, una vez más, y cuando me llegó el turno en mi grupo, comencé a hablar y se oyeron las risas del grupo que estaba al fondo. Principalmente provenían de Alejandro De La Prida y de Alberto Rojas.
-¡Aarón! ¡Ja ja ja ja ja!
"Si os dieran dinero por cada gilipollez que soltáis os aseguro que seríais multimillonarios" pensé, pero terminé la exposición en menos de medio minuto, dejándolos sin posibilidad de soltar más gilipolleces. Sonó el timbre que anunciaba el fin de las clases, y recogí la mochila. Salí junto a Lydia y a Carmen, y nos quedamos esperando a una de sus amigas, Noe. Cuando salió, Carmen se perdió entre la multitud para despedirse de ella mientras yo aguardaba con Lydia al otro lado de esa marea humana.
Volvimos a caminar los tres juntos, mientas por mi mente cruzaban distintas ideas.
-Oye -le dije a Carmen-, tal vez, de aquí a antes de que termine el curso, me mates.
-Llevo queriendo matarte desde principios de curso -respondió.
-¡Eh, espera! ¡A principios no sabías que...! Por cierto, ¿cuándo empezamos a hablarnos nosotros?
-No recuerdo...
-Sé que las primera vez que hablamos serios fue en clase de Latín, cuando leíste algunos de mis poemas, y yo estaba muerto de miedo, porque sabía ya que tú podías saberlo, y yo pensaba: "Que no se dé cuenta, por favor, que no se dé cuenta".
Ella sonrió... Y llegó el momento de separarnos.
-¿Puedo darte un abrazo? -pregunté.
-No.
-¿Po qué?
-¿Po qué?
-Sí, ¿po qué?
-Anda, dos besos, que tengo que irme.
Asentí con la cabeza y me despedí de ella.
-¡Tal vez deberías despejarte un poco de todo lo que tienes en la cabeza! -exclamé, y eché a andar hacia casa...
- - - - - - - - - -
La mañana no fue como esperaba. Tal vez porque me desperté dos veces en plena noche. Con un dolor de estómago terrible, de hecho, aunque bueno, para qué negarlo, me levanté para ir al baño. Tras entrar dos veces, me volví a quedar dormido, y esperé a la llegada de la mañana, el momento en el que pesadamente, me levantaría, vestiría, y echaría a andar para ir al Instituto.
Suelo salir cuando aún quedan veinte minutos, porque me gusta ir pensando en mis cosas, y además me encanta andar despacio. La verdad es que, para mí, a esas horas de la mañana, no tener a nadie al lado me supone una especie de liberación. Una enorme tranquilidad.
Cuando llegué, nada más entrar, avancé hacia la puerta de entrada y aproximadamente a doce baldosas de la puerta, me di la vuelta girando sobre mí mismo y me quedé allí parado. Siempre lo hago. El primero en llegar fue Sebas, de la clase de Ciencias, la que tengo al lado. Doy gracias por no haber elegido ciencias. Tan sólo escuchándolos hablar de ecuaciones no lineales se me saltan los lagrimones (que conste que es en sentido cómico).
Después entró... no recuerdo quién, creo que fue Nora, y luego Raquel, a la que felicité por su cumpleaños, con un seco "Felicidades". Al fin y al cabo, es lo que siempre digo por general a cualquiera, salvo que esa persona sea distinta de los demás.
En fin... cuando abrieron las puertas, subí con Sebas y estuvimos charlando en la segunda planta mientras llegaba Irene. Es la subdelegada de clase, pero como el delegado, Alejandro De La Prida, no hace mucho uso del cargo, es ella la que se hace cargo de las llaves. Cuando llegó, el profesor de Latín, Ramón, ya venía por el pasillo, andando detrás de dos compañeras más. Las cerebritas, Lydia y Carmen. Ni más ni menos. Qué aprecio le tengo a la segunda.
Pero bueno, continuemos. Carmen había venido con una planificación de los días que quedaban antes de los dos exámenes consecutivos de teoría y práctica. Mira que me gusta poco, pero no pongo quejas al respecto, ya que, haga lo que haga, nada cambiará la decisión de Ramón.
En medio de la clase recibí un impacto en el hombro de una bola de papel. Miré hacia atrás tan sólo para ver a Laura riéndose a carcajadas. Fui a recogerla, pero...
-Laura, como me des... -comenzó Carmen, que estaba sentada junto a la mesa del profesor, y la bola había caído cerca de ella.
-No te metas -corté secamente-, ¡pasa!
-Qué chaval -saltó Irene, la cual me miraba con gesto serio-, para una vez que te defiende.
Me entraron ganas de agarrar el libro de Latín con todas mis fuerzas y estrellárselo en la cabeza, pero de nuevo, la idea de que es mi mejor amiga me contiene.
La clase, siendo muy aburrida, me la pasé haciendo Sociales, que no había hecho los ejercicios, y terminó. Ahora tocaba, eso, Sociales. Pasamos la hora corrigiendo los exámenes. Puntuados sobre 5, obtuve un 4'8. ¡Agh! ¡Maldita Walesa, era polaca, no británica! ¡Y el país donde la revolución comunista fue más sangrienta fue Rumanía, no China!
Como siempre, no me quejé de nada y a la siguiente hora teníamos Matemáticas. Juro que hay veces que no entiendo ni papa de lo que explica Chari, que también es la tutora, pero hago lo que puedo por prestar atención. Apruebo los exámenes con algo de suerte, aunque tampoco puedo decir que son los más difíciles de todas las asignaturas. Hemos dado ya la Continuidad y Discontinuidad de las funciones, y pronto tendremos el examen.
Algo más tarde llegó el recreo, en el que no hice nada especial, salvo reírme mucho. De vez en cuando necesitamos reírnos. Definitivamente, sí.
Llega la clase de Informática, pero tengo fastidiados los archivos del tema y tengo que empezarlo desde el principio. Mi cara debía de ser un poema... Aparte de eso, nada fuera de lo normal durante la hora.
Inglés... La asignatura que mejor se me da, y sin embargo en la que más tiempo me paso con la cabeza apoyada en la mano izquierda mientras me quedo embelesado mirando el pelo de Carmen, que está sentada dos mesas a mi derecha, en primera fila.
Y por último, y para rematar la faena, teníamos una charla de un taller de Sexualidad. Qué bochorno, sí, qué bochorno. ¡Y encima teníamos que exponer! Mi reacción fue: ¿CÓMO? Me aguanté, una vez más, y cuando me llegó el turno en mi grupo, comencé a hablar y se oyeron las risas del grupo que estaba al fondo. Principalmente provenían de Alejandro De La Prida y de Alberto Rojas.
-¡Aarón! ¡Ja ja ja ja ja!
"Si os dieran dinero por cada gilipollez que soltáis os aseguro que seríais multimillonarios" pensé, pero terminé la exposición en menos de medio minuto, dejándolos sin posibilidad de soltar más gilipolleces. Sonó el timbre que anunciaba el fin de las clases, y recogí la mochila. Salí junto a Lydia y a Carmen, y nos quedamos esperando a una de sus amigas, Noe. Cuando salió, Carmen se perdió entre la multitud para despedirse de ella mientras yo aguardaba con Lydia al otro lado de esa marea humana.
Volvimos a caminar los tres juntos, mientas por mi mente cruzaban distintas ideas.
-Oye -le dije a Carmen-, tal vez, de aquí a antes de que termine el curso, me mates.
-Llevo queriendo matarte desde principios de curso -respondió.
-¡Eh, espera! ¡A principios no sabías que...! Por cierto, ¿cuándo empezamos a hablarnos nosotros?
-No recuerdo...
-Sé que las primera vez que hablamos serios fue en clase de Latín, cuando leíste algunos de mis poemas, y yo estaba muerto de miedo, porque sabía ya que tú podías saberlo, y yo pensaba: "Que no se dé cuenta, por favor, que no se dé cuenta".
Ella sonrió... Y llegó el momento de separarnos.
-¿Puedo darte un abrazo? -pregunté.
-No.
-¿Po qué?
-¿Po qué?
-Sí, ¿po qué?
-Anda, dos besos, que tengo que irme.
Asentí con la cabeza y me despedí de ella.
-¡Tal vez deberías despejarte un poco de todo lo que tienes en la cabeza! -exclamé, y eché a andar hacia casa...
sábado, 19 de marzo de 2011
18/03/2.011 - Carta desde la Luna
La Luna, a 18 de Marzo de 2.011.
¡Hola!
Sí, sé que en el remitente no pone quien soy, ni siquiera mi dirección. Sólamente viene ese apartado de correos barato que alguien como yo se puede permitir. Y no, no pienso decirte de momento quién soy…
Aunque a decir verdad, puede que sí esté un poco loco. Pero claro, con esto quizás sólo aumente tu desconfianza. Aún así, confiaré en que no sea así.
Espero que no te molestes por no saber esta información (Nombre, apellidos, dirección…), aunque he de decir que me costó lo suyo poder encontrarlo todo.
En cuanto a mí, y para que no te asustes… Quizás sea un chico demasiado corriente. Algo tímido, y por qué no, mucha gente cree que como todos, tengo puntos extraños y diferentes.
Poco a poco te iré contando más sobre mi, y a lo mejor, un día sabes quien soy. Pero quiero que lo descubras tú… Porque yo seré el lanzador de aviones.
Gracias por dedicarme algo de tiempo. Si quieres responderme… sólo tienes que escribir al apartado de correos que te he dejado en el remitente.
"Anónimo".
¡Hola!
Sí, sé que en el remitente no pone quien soy, ni siquiera mi dirección. Sólamente viene ese apartado de correos barato que alguien como yo se puede permitir. Y no, no pienso decirte de momento quién soy…
Aunque a decir verdad, puede que sí esté un poco loco. Pero claro, con esto quizás sólo aumente tu desconfianza. Aún así, confiaré en que no sea así.
Espero que no te molestes por no saber esta información (Nombre, apellidos, dirección…), aunque he de decir que me costó lo suyo poder encontrarlo todo.
En cuanto a mí, y para que no te asustes… Quizás sea un chico demasiado corriente. Algo tímido, y por qué no, mucha gente cree que como todos, tengo puntos extraños y diferentes.
Poco a poco te iré contando más sobre mi, y a lo mejor, un día sabes quien soy. Pero quiero que lo descubras tú… Porque yo seré el lanzador de aviones.
Gracias por dedicarme algo de tiempo. Si quieres responderme… sólo tienes que escribir al apartado de correos que te he dejado en el remitente.
"Anónimo".
jueves, 10 de marzo de 2011
10/03/2.011 - No Puedo Dormir
Hay montones de personas que les pasa, ¿verdad? No parece algo grave. Es más, normalmente para las personas que lo padecen, no lo es. Lo verdaderamente grave es aquello que nos produce insomnio, esa pesadilla que está tan arraigada a nosotros que por mucho que nos zarandeemos no se nos despega, como las pulgas de los perros. Esa sombra que todos tenemos, que cada vez se alarga más y mas, y nos sigue allá donde vayamos; esa bola en el estómago que nos lo revuelve y nos da malestar; esa carga que pesa como cien pianos atados y arrastrados; esa mentira que debes guardar para no decepcionar ni destruir a tu gente.
A todos nos gusta remolonear en el catre, ¿verdad? estar dando vueltas dentro de esas sábanas calentitas y acogedoras. No nos gusta pasar frío al salir para lavarnos la cara, ni tampoco ir andando a nuestros respectivos lugares de trabajo y/o estudio. preferimos quedarnos con el pijama hasta las 5 de la tarde, que nos vestimos para ver un rato a los amigos/as y/o novio/a. Para despejarnos, vaya. Pero así no va España p'alante.
Cuando uno tiene mucho tiempo libre, le da por pensar. Cosas originales, cosas ya muy manidas, sentimentalismos, barbaridades, cosas agradables, y desagradables. ¿Nunca os ha pasado que no queréis pensar en algo y cuanto más lo intentáis, más pensáis en ello? Es una sensación muy claustrofóbica no poder librarte de tu propia mente, de tus propios pensamientos... como esos sueños en los que te persigue un escorpión gigante y no podéis correr, tenéis los pies paralizados, o sencillamente vais a cámara lenta mientras el escorpión os observa y se acerca lenta e irremediablemente...
Una mentira puede llegar a convertirse en el escorpión más gordo de la historia de los escorpiones gordos. Rezad para que no os pille en un sueño. Para mí, ya es demasiado tarde. Lo veo venir... y sonríe. Yo lo espero, no corro en dirección contraria. ¿Para qué? Es un callejón sin salida. Igual si lo observo durante suficiente tiempo, se me ocurre un plan de fuga... o de ataque. He jugado a demasiadas aventuras gráficas como para turbarme ahora. El problema es que no tengo objetos en el inventario, ni el escorpión está por dialogar...
Solo espero no volver a caer en el mismo error otra vez a lo largo de mi vida. Nunca más debo esconderme de mis errores. Debo aceptar lo que soy y lo que hago, y no ocultarlo. En tres palabras: dar la cara.
Pero sigue sonriendo. Sabe que ha ganado esta ronda, pero yo no muero tan fácil. "Bicho malo, nunca muere"
Moraleja: Niños/as, no digáis mentiras. No por tener contentos a vuestros padres y amigos, ni por ser mejores personas. Hacedlo por vuestra salud mental y por vuestra tranquilidad espiritual. De nada.
A todos nos gusta remolonear en el catre, ¿verdad? estar dando vueltas dentro de esas sábanas calentitas y acogedoras. No nos gusta pasar frío al salir para lavarnos la cara, ni tampoco ir andando a nuestros respectivos lugares de trabajo y/o estudio. preferimos quedarnos con el pijama hasta las 5 de la tarde, que nos vestimos para ver un rato a los amigos/as y/o novio/a. Para despejarnos, vaya. Pero así no va España p'alante.
Cuando uno tiene mucho tiempo libre, le da por pensar. Cosas originales, cosas ya muy manidas, sentimentalismos, barbaridades, cosas agradables, y desagradables. ¿Nunca os ha pasado que no queréis pensar en algo y cuanto más lo intentáis, más pensáis en ello? Es una sensación muy claustrofóbica no poder librarte de tu propia mente, de tus propios pensamientos... como esos sueños en los que te persigue un escorpión gigante y no podéis correr, tenéis los pies paralizados, o sencillamente vais a cámara lenta mientras el escorpión os observa y se acerca lenta e irremediablemente...
Una mentira puede llegar a convertirse en el escorpión más gordo de la historia de los escorpiones gordos. Rezad para que no os pille en un sueño. Para mí, ya es demasiado tarde. Lo veo venir... y sonríe. Yo lo espero, no corro en dirección contraria. ¿Para qué? Es un callejón sin salida. Igual si lo observo durante suficiente tiempo, se me ocurre un plan de fuga... o de ataque. He jugado a demasiadas aventuras gráficas como para turbarme ahora. El problema es que no tengo objetos en el inventario, ni el escorpión está por dialogar...
Solo espero no volver a caer en el mismo error otra vez a lo largo de mi vida. Nunca más debo esconderme de mis errores. Debo aceptar lo que soy y lo que hago, y no ocultarlo. En tres palabras: dar la cara.
Pero sigue sonriendo. Sabe que ha ganado esta ronda, pero yo no muero tan fácil. "Bicho malo, nunca muere"
Moraleja: Niños/as, no digáis mentiras. No por tener contentos a vuestros padres y amigos, ni por ser mejores personas. Hacedlo por vuestra salud mental y por vuestra tranquilidad espiritual. De nada.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Presentación.
Aquí me presento. Mi nombre es Aarón Sarrión Acosta, tengo 15 años y voy al instituto Albert Einstein. ¿Mis gustos? Ella. La chica por la que me levanto todas las mañanas. ¿Mis aficiones? Esto. Escribir. Aquí advierto de una cosa: esto puede parecer un diario, quizá en algún momento lo fuese, pero la imaginación de un escritor supera la realidad. Quizá crea que estoy en un libro, seguramente, lo creo. Reconozco mi mal carácter que, por mucho que lo aplaque, siempre consigue hacerse notar. Tímido, muy tímido soy, y sobre todo con ella. A su lado todo es raro, aunque a la misma vez agradable. ¿Su nombre? No lo escribiré.
¿Familia? No pienso hablar de ella, bueno sí, pero no profundizaré mucho. ¿Amistades? En transacción. Hasta hace poco, tuve una gran amistad con un grupo, pero todo fue al traste. ¿Que qué ocurrió? Esa malísima persona, la cual cae bien a la mayoría de la gente, dejó de ser mi mejor amigo, a alguien que ni me mira a la cara. ¿Por qué? Ni él lo sabrá. Me hizo creer que era su mejor amigo, cuando realmente era su marioneta. ¿Su especialidad? La falsedad. Otras dos personas también fueron amigos míos –o eso creía-,pero dejaron de hablarme cuando su líder lo hizo. Ellos son ahora sus marionetas. ¿Me dan pena? NO. Rotundamente no. Uno es un chaval de mi edad, casi raquítico, y un payaso que cree que tiene gracia. Su humor es el pegar o empujar a personas para que se den contra otras o se caigan al suelo, y así reírse él y los de su alrededor, haciendo que el agredido pase vergüenza. Es bueno en los estudios, el mejor, sí, pero es hipócrita y aprovechado. A simple vista parece de la otra acera. La otra es una gran persona que ha seguido a una chica porque no sabe actuar por sí mismo. Es muy sensato pero a la vez lameculos. Pero nunca, repito: nunca me darán pena.
Los que sí me dan pena son los abandonados por el payaso. Son cuatro personas que no saben actuar por sí solos, y necesitan a alguien al que seguir. Han sido dejados por ser “raros” según su antiguo líder. Ahora deambulan sin rumbo fijo, desorientados como un ciego en un gran bosque. Se acercan a mí, yo me aparto. Quiero aparentar que estoy entero, sin derrumbarme, y, aunque débilmente lo consigo, se lo creen. Son personas sin mal. Intento irme a otros lugares, también desorientado. Me voy con mi única luz en un mundo de sombras, estoy muy bien con ella, quiero besarla, abrazarla, pero no puedo decirle que la amo. A consecuencia de ello me aparto de allí, me siento extraño. Luego voy a otro lugar, estoy bien, pero sin razón alguna me voy. Quiero encontrar mi sitio. Soy como una gota de aceite en un gran lago de agua.
¿Familia? No pienso hablar de ella, bueno sí, pero no profundizaré mucho. ¿Amistades? En transacción. Hasta hace poco, tuve una gran amistad con un grupo, pero todo fue al traste. ¿Que qué ocurrió? Esa malísima persona, la cual cae bien a la mayoría de la gente, dejó de ser mi mejor amigo, a alguien que ni me mira a la cara. ¿Por qué? Ni él lo sabrá. Me hizo creer que era su mejor amigo, cuando realmente era su marioneta. ¿Su especialidad? La falsedad. Otras dos personas también fueron amigos míos –o eso creía-,pero dejaron de hablarme cuando su líder lo hizo. Ellos son ahora sus marionetas. ¿Me dan pena? NO. Rotundamente no. Uno es un chaval de mi edad, casi raquítico, y un payaso que cree que tiene gracia. Su humor es el pegar o empujar a personas para que se den contra otras o se caigan al suelo, y así reírse él y los de su alrededor, haciendo que el agredido pase vergüenza. Es bueno en los estudios, el mejor, sí, pero es hipócrita y aprovechado. A simple vista parece de la otra acera. La otra es una gran persona que ha seguido a una chica porque no sabe actuar por sí mismo. Es muy sensato pero a la vez lameculos. Pero nunca, repito: nunca me darán pena.
Los que sí me dan pena son los abandonados por el payaso. Son cuatro personas que no saben actuar por sí solos, y necesitan a alguien al que seguir. Han sido dejados por ser “raros” según su antiguo líder. Ahora deambulan sin rumbo fijo, desorientados como un ciego en un gran bosque. Se acercan a mí, yo me aparto. Quiero aparentar que estoy entero, sin derrumbarme, y, aunque débilmente lo consigo, se lo creen. Son personas sin mal. Intento irme a otros lugares, también desorientado. Me voy con mi única luz en un mundo de sombras, estoy muy bien con ella, quiero besarla, abrazarla, pero no puedo decirle que la amo. A consecuencia de ello me aparto de allí, me siento extraño. Luego voy a otro lugar, estoy bien, pero sin razón alguna me voy. Quiero encontrar mi sitio. Soy como una gota de aceite en un gran lago de agua.
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