Ese 26 de Noviembre, un año desde que Carmen me rechazó. Creo que las cosas quedaron bastante claras en aquel momento, pero digamos que preferí por entonces quitarle hierro al asunto. Ese día no quería hablar del tema, así que contaba con que íbamos a ir a ver Amanecer, y por la tarde al Salón del Manga. En resumidas cuentas, un buen día. Tranquilo, como los que tanto extraño.
Después de salir de la película, llorando (sí, lloré con algunas escenas tristes), se nos unió Fran. Tenía que hablar con Carmen, así que yo iba prendido del brazo de su hermana Eva (que también es mi "hermanita" ¬¬).
Mientras estábamos comiendo en una tienda cuyo nombre prefiero no recordar, fui al servicio. Cuando volví, comenzó. Carmen me miró.
-¿Puedes irte otra vez?
Genial, esto es la ostia. Me salí afuera y fui a subirme al círculo ese de arriba que hay en Nervión, pero vino Fran a bajarme. ¿Qué coño se cree?
Las miradas de todos los que comían en el mismo sitio que nosotros estaban fijadas en nuestras personas, más concretamente la de Fran y mía. También nos miraban los demás, o eso creía. Volví a sentarme y no tardé en poner el MP4 a volumen máximo mientras sonaba "21 Guns" de Green Day.
Carmen me agarra del brazo porque quiere que la escuche, pero yo no quiero hacerlo.
-Suéltame -dije en tono neutro. No lo hizo-. Suéltame -repetí.
Y entonces sí. Me levanté, pero no tardó en volver a sujetarme.
-No te vayas.
-Ven -contesté.
Una vez afuera, le expliqué que había estado haciendo el esfuerzo por no hablar, pero eso de contar cosas de mí a mis espaldas se sale de la línea. Le di un abrazo, y parecía que todas las personas pensaban lo mismo: "Oh, qué bonitooooooooooo" (con exageración en esa última "o", sí).
Luego bajamos y nos encontramos con Ferjo y con Estefanía (o Fanny), como ella diga. En ese momento, Jesús y Criss "Ginger" (sigo pensando que Ginger es el nombre de una gallina) tuvieron que irse, así que nos despedimos. Empezamos a andar después hacia Santa Justa y pasando para llegar al barrio de Migue, que era (sí, era, pretérito imperfecto de Indicativo) un amigo.
Cuando estuvimos en un parque, Carmen empezó a hablar sobre lo nuestro. Simple y llanamente, no me sentía con fuerzas para escucharla, pero saqué la energía de no sé dónde, y presté atención. Iba contestando, hasta que finalmente, me vino a la mente su cumpleaños. El 14 de Abril. ¿Es posible tener un día muy feliz y que al final de ese día todo tu mundo se venga abajo?
Así fue para mí. Por la noche falleció mi abuelo por parte paterna. Y no pude evitar llorar, pensar que se había ido y que no volvería a verlo. Lydia me abrazó. Me sentía solo en el mundo.
Carmen también había llorado. Se sentía así. Desconozco el profundo por qué, pero me levanté, la miré a los ojos desde abajo, me senté a su lado, y cuando se hubo calmado, le pregunté:
-¿Qué pasa? Dímelo. Sin tabús ni tonterías.
-Tengo miedo.
-¿De qué?
-De ti. Tengo miedo de ti. ¿Hasta dónde puedes llegar por esto?
-Verás. Hay algo que voy a contarte. En segundo...
-No estoy hablando de eso.
-Déjame terminar. En segundo, Irene me dijo: "No". Y no sufrí. En tercero, Nora le pidió salir a Pedro el día antes de San Valentín, y yo me tuve que tragar el sentimiento. ¿De qué tienes miedo?
-Todas las veces que dices que vas a quitarte la vida.
-Carmen -intervino Noe-, eso te lo dice para que sepas que te quiere muchísimo. Pero no va a hacerlo. Él sólo quiere que tú seas feliz.
-Además -añadió Ferjo-, el que lo dice no lo hace.
-Carmen -dije, mirándola a los ojos, aquellos ojos pardos tan preciosos que tenía (y sigue teniendo e.e)-, no voy a quitarme la vida. Sabiendo que eso sólo te haría sufrir, sería lo último que haría.
-Necesito opinión -contestó Carmen-. ¿Lo cortamos aquí o intentamos superarlo?
-Si me permitís, superadlo -concluyó Fran.
-Totalmente -estaba yo de acuerdo-. Yo estoy dispuesto a dejar esto. Si he llegado tan lejos, no voy a detenerme ahora.
-Pero tenemos que dejar a un lado las bipolaridades -indicó Carmen.
Asentí con la cabeza. Le cogí la mano con fuerza, la levanté del banco y la abracé como nunca lo había hecho. Con un sentimiento que una vez más, me hacía latir el corazón a mil por hora.
Todo continuó bien hasta que llegamos al Salón del Manga. Carmen, Lydia y Eva bajaron al servicio, donde Carmen se encontró a Migue en el servicio de las chicas con otra medio desnuda (?), y cuando fue a salir, entró Patri, su ex novia. La cosa no iba a pintar bien.
Cuando Patri subió las escaleras, la saludé. Pasó por delante de mí, me interpuse en su camino. Los ojos sufrían, y al instante, la abracé. Y comenzó a llorar. Maldito cerdo, en cinco días la ha hecho sufrir más que en toda su vida. No voy a permitirlo.
Carmen y yo la llevamos afuera y tratamos de tranquilizarla un poco. Conocimos a Ruki, Gemma e Iván, magníficas personas. Además, Carmen efectuó la buena obra del día convenciendo a Ruki de que llamase a su novio y le dijese lo cabrón que era por lo que le había hecho.
Carmen, Lydia y Eva se fueron a las siete. Me quedé con Patri. No iba a dejarla sola, y más tarde tuve una charla con Kisuke. Le conté mi historia, y cuando le dije que había pensado varias veces en suicidarme, dijo: "No es buena idea", y me enseñó sus muñecas. Los cortes.
Me congelé. A las ocho volvía a casa.
Más tarde llegué. Migue me dijo por Tuenti que era un hipócrita y no sé qué cosas más, así que llamé a Carmen para contárselo. Creí que debía saberlo. La pillé cenando, pero al menos pude hablar.
Ese Sábado no dormí hasta las cuatro de la mañana. Un Sábado que en principio iba a ser tranquilo, y que fue destruido. Algo que yo recordaría como un Antes y un Después en nuestra relación y en la vida de Patri.
Y así fue, igual que hace un año, ella escribió sus reacciones del día el 29 del mismo mes en su blog, y aquí yo estoy, escribiendo mis reacciones del día el 29 del mismo mes en mi blog. La historia se repite.
martes, 29 de noviembre de 2011
viernes, 18 de noviembre de 2011
18/11/2.011 - A ti, que me sufres y aguantas.
La verdad son las 23:05 de lo que para ti será ayer y me acabo de dar cuenta que es Jueves. Ya sabes lo que eso significa, ¿no? Me he perdido tu programa, pero tengo una excusa: me he dormido mientras hacía Lengua. Realmente he mirado el móvil (obviamente sin batería) y cuando lo he encendido, siete perdidas, entre las tuyas también había de Lyd.
Así que voy a empezar a disculparme. Pedirte perdón por no haber oído el programa. Perdón por las llamadas perdidas y perdón por hacerte daño, si lo he hecho.
Recuerdo el primer día que te vi. A pesar de la oscuridad de tu mirada, al fondo había un brillo que mostraba tu talento. Pensé: ¡Joder, seremos buenos amigos! Y la verdad como compañeros no nos fue tan mal. Fue el 26 de Noviembre del año pasado cuando, esto, dio un giro. Un giro que nos ha traído hasta aquí.
Aún no he hablado con Fran, la verdad, no voy a poder aguantarme más, pero entre semana no me gusta exaltarme. Creo que lo haré hoy, bueno "tu hoy".
¿Iba por el perdón no? Sí, creo que sí. Creo que te he hecho sufrir mucho, pero nunca ha sido mi intención. La verdad, ya he encontrado el por qué lo de no decirte que me preocupo. Recuerdas el día de la radio (soy malísima para las fechas) -siempre me las recuerdas y siempre se me olvidan-, recuerdo qué pensaste que iba a ser mi sorpresa, y creo que tú también. Durante el Verano te eché mucho de menos y no sólo eso.
Quiero que sepas que según mi móvil eres el 4º favorito, tras mi padre (va el 1º), casa, radiópolis y tú (con 5 llamadas que te he hecho) y detrás Lydia (con 4). Y como mi móvil es tan mono, todo lo ordena por orden alfabético, así que eres el 1º que aparece en la agenda, cuando quiero mandar un SMS, en Tuenti, Twitter, y creo que hasta en Skype.
Y si además le sumamos que tenemos alguna peleilla o discusión, ya tienes tu 50% o 60%, Por cierto, cuando tomo cualquier derivado de la leche, también me acuerdo y ahora mismo que acabo de acordarme que he perdido, gracias ¡eh! XD
Si pienso en Lourdes, también tú sales inmediatamente y por cierto, ahora que me acuerdo, tu novela, que aún no me la he empezado. Supongo que nos haremos buenas amigas en Navidades. Se me olvidaba. Mi hermana. Mi hermana me hace recordarte a cada momento.
Y este relío de ideas es para decirte que:
"Te quiero". Sí pero a mi manera, a mi forma de querer extraña, del amor-odio que tenemos y me encanta cuando me escribes, sea para llamarme de todo (sea bonito o feo).
A las alturas ya de la tarde (más bien noche que te estoy escribiendo, como que me da un poco (mucho) igual lo que piense Fran de mí), no obstante quiero explicarme, y espero que me deje hacerlo.
Sinceramente, Migue me parece que metió bastante la pata con lo que hizo y sigue siendo nuestro amigo. Yo no he hecho nada y ya me tiene manía.
No quiero pedirte nada, simplemente que aceptes que soy un alma libre. Una mujer independiente que está abriendo sus alas y no estoy para amores, ni amoríos y mucho menos líos que te entorpecerían en tu andar y por supuesto el mío.
Bueno, llevar, llevo 35 minutos escribiendo y la cama ya me mira de reojo, so, a ti que me aguantas, sufres y levantas el ánimo.
Hermanito, creo que lo nuestro es tan desinteresado que es bonito por él solo, no necesita nada más, de momento. Es perfecto tal y como es. No sé cómo estaré mañana y la verdad ahora mismo no me interesa. Estoy muerta de sueño y tú habrás dicho nada más verlo, ¡TOCHÓN!
Pero si has llegado hasta aquí, espero que nuestra amistad dure otro tanto.
Espero que no sea mi última carta para ti.
Fdo: tu hermana mayor, que te protege de ella misma x3.
Así que voy a empezar a disculparme. Pedirte perdón por no haber oído el programa. Perdón por las llamadas perdidas y perdón por hacerte daño, si lo he hecho.
Recuerdo el primer día que te vi. A pesar de la oscuridad de tu mirada, al fondo había un brillo que mostraba tu talento. Pensé: ¡Joder, seremos buenos amigos! Y la verdad como compañeros no nos fue tan mal. Fue el 26 de Noviembre del año pasado cuando, esto, dio un giro. Un giro que nos ha traído hasta aquí.
Aún no he hablado con Fran, la verdad, no voy a poder aguantarme más, pero entre semana no me gusta exaltarme. Creo que lo haré hoy, bueno "tu hoy".
¿Iba por el perdón no? Sí, creo que sí. Creo que te he hecho sufrir mucho, pero nunca ha sido mi intención. La verdad, ya he encontrado el por qué lo de no decirte que me preocupo. Recuerdas el día de la radio (soy malísima para las fechas) -siempre me las recuerdas y siempre se me olvidan-, recuerdo qué pensaste que iba a ser mi sorpresa, y creo que tú también. Durante el Verano te eché mucho de menos y no sólo eso.
Quiero que sepas que según mi móvil eres el 4º favorito, tras mi padre (va el 1º), casa, radiópolis y tú (con 5 llamadas que te he hecho) y detrás Lydia (con 4). Y como mi móvil es tan mono, todo lo ordena por orden alfabético, así que eres el 1º que aparece en la agenda, cuando quiero mandar un SMS, en Tuenti, Twitter, y creo que hasta en Skype.
Y si además le sumamos que tenemos alguna peleilla o discusión, ya tienes tu 50% o 60%, Por cierto, cuando tomo cualquier derivado de la leche, también me acuerdo y ahora mismo que acabo de acordarme que he perdido, gracias ¡eh! XD
Si pienso en Lourdes, también tú sales inmediatamente y por cierto, ahora que me acuerdo, tu novela, que aún no me la he empezado. Supongo que nos haremos buenas amigas en Navidades. Se me olvidaba. Mi hermana. Mi hermana me hace recordarte a cada momento.
Y este relío de ideas es para decirte que:
"Te quiero". Sí pero a mi manera, a mi forma de querer extraña, del amor-odio que tenemos y me encanta cuando me escribes, sea para llamarme de todo (sea bonito o feo).
A las alturas ya de la tarde (más bien noche que te estoy escribiendo, como que me da un poco (mucho) igual lo que piense Fran de mí), no obstante quiero explicarme, y espero que me deje hacerlo.
Sinceramente, Migue me parece que metió bastante la pata con lo que hizo y sigue siendo nuestro amigo. Yo no he hecho nada y ya me tiene manía.
No quiero pedirte nada, simplemente que aceptes que soy un alma libre. Una mujer independiente que está abriendo sus alas y no estoy para amores, ni amoríos y mucho menos líos que te entorpecerían en tu andar y por supuesto el mío.
Bueno, llevar, llevo 35 minutos escribiendo y la cama ya me mira de reojo, so, a ti que me aguantas, sufres y levantas el ánimo.
Hermanito, creo que lo nuestro es tan desinteresado que es bonito por él solo, no necesita nada más, de momento. Es perfecto tal y como es. No sé cómo estaré mañana y la verdad ahora mismo no me interesa. Estoy muerta de sueño y tú habrás dicho nada más verlo, ¡TOCHÓN!
Pero si has llegado hasta aquí, espero que nuestra amistad dure otro tanto.
Espero que no sea mi última carta para ti.
Fdo: tu hermana mayor, que te protege de ella misma x3.
martes, 1 de noviembre de 2011
31/10/2.011 - ¿Por confianza?
Siempre he pensado que los sueños no se deben de olvidar, que no deben de apartarse, que se deben dejar de perseguir. En ocasiones lo más inteligente quizás fuera tomar la opción fácil, aquella que está al alcance de la mano, cuando parece deber elegirse entre estabilidad o felicidad, pero seguir el camino más sencillo quizás nos despojaría de nuestra humanidad.
La vida sin sueños quizás fuera más fácil, con menos problemas, pero también más aburrida y mucho más triste. Convertidos nosotros en simples cuerpos sin alma cubriendo las necesidades básicas sin ni siquiera pensar, quitar los sueños sería quitar las ganas de vivir.
Podría tomar la opción más fácil, la evidente, la que todo el mundo te aconsejaría, pero no yo mismo, pues sé que antes o después me odiaría.
¿Para qué vivir sino para perseguir un sueño?
Por más estúpido que este parezca sería más estúpido dejarlo escapar.
- - - - -
Después de esta pequeña reflexión aparte, comienzo a contar...
De acuerdo, lo importante del día de hoy ha sucedido todo en la hora libre de Francés. Hemos estado los pocos que hemos venido (Eva, Lyd, Carmen, Javi, Irene, Eli, Adri y yo), creo que no me dejo a nadie. Si me equivoco, me perdonen, pero no quiero forzar demasiado la memoria.
La conversación con la tercera, oséase Carmen, pues, digamos que ha sido algo natural, hasta el punto de llegar a convertirse en algo que no quería escuchar. El Viernes dijo ocho palabras que me hirieron de gravedad: "Tengo un amigo que no confía en mí".
¿Sabéis lo que os puede destrozar oir eso? Es decir, ella es una de las personas a las que les cuento todo sin dudarlo un instante. Suelo mostrar reticencias cuando estoy rodeado de gente, pero todo termina como tiene que terminar. Y me quedo con que no confío en ella. ¡Si le confiaría mi vida! Y ella lo sabe...
Por otro lado, creo que he sido un poco injusto con ella. Esto no creo que lo lea, y puedo desahogarme aquí. ¿Y si lo lee Lydia? En fin...
El problema que se me plantea es que piensa que no confío en ella, y no es así.
"Uno partido de diez" ha sido su respuesta aproximada. Una de diez veces no confío en ella. No es así. Las cosas no son así. Puede dudar de todo lo que quiera, pero jamás de esto, sabe que es demasiado importante para mí como para no confiar.
Mi conclusión es que... no puedo seguir así. Voy a cambiar las cosas. Entonces, si cuando le pregunto qué le pasa, ella no contesta, ¿no confía en mí?
Ahí dejo el interrogante...
La vida sin sueños quizás fuera más fácil, con menos problemas, pero también más aburrida y mucho más triste. Convertidos nosotros en simples cuerpos sin alma cubriendo las necesidades básicas sin ni siquiera pensar, quitar los sueños sería quitar las ganas de vivir.
Podría tomar la opción más fácil, la evidente, la que todo el mundo te aconsejaría, pero no yo mismo, pues sé que antes o después me odiaría.
¿Para qué vivir sino para perseguir un sueño?
Por más estúpido que este parezca sería más estúpido dejarlo escapar.
- - - - -
Después de esta pequeña reflexión aparte, comienzo a contar...
De acuerdo, lo importante del día de hoy ha sucedido todo en la hora libre de Francés. Hemos estado los pocos que hemos venido (Eva, Lyd, Carmen, Javi, Irene, Eli, Adri y yo), creo que no me dejo a nadie. Si me equivoco, me perdonen, pero no quiero forzar demasiado la memoria.
La conversación con la tercera, oséase Carmen, pues, digamos que ha sido algo natural, hasta el punto de llegar a convertirse en algo que no quería escuchar. El Viernes dijo ocho palabras que me hirieron de gravedad: "Tengo un amigo que no confía en mí".
¿Sabéis lo que os puede destrozar oir eso? Es decir, ella es una de las personas a las que les cuento todo sin dudarlo un instante. Suelo mostrar reticencias cuando estoy rodeado de gente, pero todo termina como tiene que terminar. Y me quedo con que no confío en ella. ¡Si le confiaría mi vida! Y ella lo sabe...
Por otro lado, creo que he sido un poco injusto con ella. Esto no creo que lo lea, y puedo desahogarme aquí. ¿Y si lo lee Lydia? En fin...
El problema que se me plantea es que piensa que no confío en ella, y no es así.
"Uno partido de diez" ha sido su respuesta aproximada. Una de diez veces no confío en ella. No es así. Las cosas no son así. Puede dudar de todo lo que quiera, pero jamás de esto, sabe que es demasiado importante para mí como para no confiar.
Mi conclusión es que... no puedo seguir así. Voy a cambiar las cosas. Entonces, si cuando le pregunto qué le pasa, ella no contesta, ¿no confía en mí?
Ahí dejo el interrogante...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)