martes, 1 de noviembre de 2011

31/10/2.011 - ¿Por confianza?

Siempre he pensado que los sueños no se deben de olvidar, que no deben de apartarse, que se deben dejar de perseguir. En ocasiones lo más inteligente quizás fuera tomar la opción fácil, aquella que está al alcance de la mano, cuando parece deber elegirse entre estabilidad o felicidad, pero seguir el camino más sencillo quizás nos despojaría de nuestra humanidad.

La vida sin sueños quizás fuera más fácil, con menos problemas, pero también más aburrida y mucho más triste. Convertidos nosotros en simples cuerpos sin alma cubriendo las necesidades básicas sin ni siquiera pensar, quitar los sueños sería quitar las ganas de vivir.

Podría tomar la opción más fácil, la evidente, la que todo el mundo te aconsejaría, pero no yo mismo, pues sé que antes o después me odiaría.

¿Para qué vivir sino para perseguir un sueño?

Por más estúpido que este parezca sería más estúpido dejarlo escapar.

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Después de esta pequeña reflexión aparte, comienzo a contar...

De acuerdo, lo importante del día de hoy ha sucedido todo en la hora libre de Francés. Hemos estado los pocos que hemos venido (Eva, Lyd, Carmen, Javi, Irene, Eli, Adri y yo), creo que no me dejo a nadie. Si me equivoco, me perdonen, pero no quiero forzar demasiado la memoria.

La conversación con la tercera, oséase Carmen, pues, digamos que ha sido algo natural, hasta el punto de llegar a convertirse en algo que no quería escuchar. El Viernes dijo ocho palabras que me hirieron de gravedad: "Tengo un amigo que no confía en mí".

¿Sabéis lo que os puede destrozar oir eso? Es decir, ella es una de las personas a las que les cuento todo sin dudarlo un instante. Suelo mostrar reticencias cuando estoy rodeado de gente, pero todo termina como tiene que terminar. Y me quedo con que no confío en ella. ¡Si le confiaría mi vida! Y ella lo sabe...

Por otro lado, creo que he sido un poco injusto con ella. Esto no creo que lo lea, y puedo desahogarme aquí. ¿Y si lo lee Lydia? En fin...

El problema que se me plantea es que piensa que no confío en ella, y no es así.

"Uno partido de diez" ha sido su respuesta aproximada. Una de diez veces no confío en ella. No es así. Las cosas no son así. Puede dudar de todo lo que quiera, pero jamás de esto, sabe que es demasiado importante para mí como para no confiar.

Mi conclusión es que... no puedo seguir así. Voy a cambiar las cosas. Entonces, si cuando le pregunto qué le pasa, ella no contesta, ¿no confía en mí?

Ahí dejo el interrogante...

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