Buenas... craturitas del señooooooooooor. (8)
Vale, después de esa torpe, inútil y burlesca imitación al Rubius en sus vídeos de Happy Wheels, escribo esta entrada para comunicaros a aquellos y aquellas que me leáis lo que escribo (siento curiosidad por saber quién lee estos desvaríos, la verdad), que la verdad, estoy hasta el cuello de exámenes, de problemas personales con un par de personas, y dicho esto, no es que tenga mucho tiempo para pasarme por aquí.
Muchos de mis lectores son extranjeros o bien residen en países que no son España, por lo que deduzco que, o bien entienden castellano, o bien dan con el blog por casualidad.
Estoy haciendo una mini-historia en inglés para que en esta ocasión, mucha más gente pueda leerlo. Será en otro blog, pero con este mismo nick, así que podéis buscar mis blogs. Aún no sé cómo voy a titularlo, pero sí está claro que irá en inglés. Todo irá en inglés. Además, me viene bien para prepararme para el examen B2 de Trinity College.
Un saludo a todos/as. :)
viernes, 2 de marzo de 2012
miércoles, 8 de febrero de 2012
08/02/2.012 - El lago.
En esta ocasión, queridos y queridas lectores y lectoras, no os vengo a deleitar con el día. Mejor, he decidido escribir un texto que refleja bastante bien lo que llevo dentro ahora mismo. Os lo dejo aquí. Un saludo a todos:
Estoy estancado en un lago de lágrimas de cristal, tu magia ya no me hace efecto. Vuelves para decirme que siempre estarás aquí, y que, por lo contrario siempre volverás, y me cuentas mil historias que me deslumbran, aunque ni siquiera hables. Con tu mirada me cuentas las cosas más bonitas que me había imaginado nunca, o que había querido leer en tantos libros, pero no es eso lo que escondes.
Intento nadar pero está congelado, y me hace daño. Me raja la piel y me quiebra la mente. Cuántas veces me habrá sacado de ahí tu magia. Cuántas ha roto el cristal y fundido el hielo... ya no lo recuerdo. Sinceramente, he intentado olvidarlo todo. Aunque no lo he conseguido por completo. Me quedan momentos borrosos, vagos recuerdos que surgen de las oscuridades cuando quieren y me inundan el pensamiento, como una niebla blanca, y densa: no te deja ver nada con claridad, pero a ella la ves por todas partes.
No, no es eso lo que escondes en tu mirada... no es eso lo que llevas dentro. Llevas los sentimientos más viles que ha habido en vida humana. El odio, la manipulación, la desesperación llevada hasta el extremo combinada con el disfrute del dolor ajeno. Y a pesar de todo no me puedo despegar de ti, no puedo salir de aquí. El río no corre y el agua no fluye, pero tu corres como caballo desbocado, entre tantos brazos y entre tantas piernas, pero nada te consigue parar. Y seguirás corriendo como alma libre, mientras yo sigo quieto esperado la segunda vuelta del circuito, y se alargará el tiempo y caerán los meses y los ánimos. Y aparecerás por el horizonte, como el primer día, y contarás historias de nuevo, esta vez nuevas, del tiempo en que no estabas. Y yo escucharé atentamente toda palabra, callado, notándolas como puños... pero nada importará mientras esté contigo.
Para cuando vuelvas y te vuelvas a marchar, me habré quedado en carne viva. Así tendrás lo que querías... todo mi interior a tu disposición. Todo para que lo desgarres a tu gusto.
No estás, y yo estoy contigo...
No estoy.
Y como siempre vuelves, y vuelves para decirme que jamás volverás.
Y seguirás...
Estoy estancado en un lago de lágrimas de cristal, tu magia ya no me hace efecto. Vuelves para decirme que siempre estarás aquí, y que, por lo contrario siempre volverás, y me cuentas mil historias que me deslumbran, aunque ni siquiera hables. Con tu mirada me cuentas las cosas más bonitas que me había imaginado nunca, o que había querido leer en tantos libros, pero no es eso lo que escondes.
Intento nadar pero está congelado, y me hace daño. Me raja la piel y me quiebra la mente. Cuántas veces me habrá sacado de ahí tu magia. Cuántas ha roto el cristal y fundido el hielo... ya no lo recuerdo. Sinceramente, he intentado olvidarlo todo. Aunque no lo he conseguido por completo. Me quedan momentos borrosos, vagos recuerdos que surgen de las oscuridades cuando quieren y me inundan el pensamiento, como una niebla blanca, y densa: no te deja ver nada con claridad, pero a ella la ves por todas partes.
No, no es eso lo que escondes en tu mirada... no es eso lo que llevas dentro. Llevas los sentimientos más viles que ha habido en vida humana. El odio, la manipulación, la desesperación llevada hasta el extremo combinada con el disfrute del dolor ajeno. Y a pesar de todo no me puedo despegar de ti, no puedo salir de aquí. El río no corre y el agua no fluye, pero tu corres como caballo desbocado, entre tantos brazos y entre tantas piernas, pero nada te consigue parar. Y seguirás corriendo como alma libre, mientras yo sigo quieto esperado la segunda vuelta del circuito, y se alargará el tiempo y caerán los meses y los ánimos. Y aparecerás por el horizonte, como el primer día, y contarás historias de nuevo, esta vez nuevas, del tiempo en que no estabas. Y yo escucharé atentamente toda palabra, callado, notándolas como puños... pero nada importará mientras esté contigo.
Para cuando vuelvas y te vuelvas a marchar, me habré quedado en carne viva. Así tendrás lo que querías... todo mi interior a tu disposición. Todo para que lo desgarres a tu gusto.
No estás, y yo estoy contigo...
No estoy.
Y como siempre vuelves, y vuelves para decirme que jamás volverás.
Y seguirás...
viernes, 3 de febrero de 2012
02/02/2.012 & 03/02/2.012 - Party Rock!
Buenas a todos y a todas (aquellos y aquellas que me leen). Me ha dado por hacer esta entrada de hoy con este título, porque aunque en los dos días citados hayan pasado muchas cosas, no quiero hablar de ellas. En esta ocasión, dedicaré una entrada a mis amigos de Rusia y Alemania (que no sé quiénes son, la verdad), pero que me han visitado 26 y 25 veces respectivamente. Para ser un blog que hago por amor a la escritura, me parece algo interesante prepararos esto a vosotros, si me seguís leyendo, claro.
Y paso a explicar el título de la entrada: Party Rock. ¿Por qué? Pues en estos dos días me ha entrado fascinación por una de las canciones del famoso grupo LMFAO, la cual lleva parte del título, Party Rock Anthem, y al principio de la canción, uno de los muchos que bailan grita: Party Rock! De ahí ese título.
Os dejo el videoclip para que os echéis unas risas y para que os entren esas ganas de bailar con las que dejaréis atrás cualquier tipo de tristeza que os pueda asolar.
En especial, hacer mención a esa epicidad de 28 días después al más puro estilo zombi (zombie, como a los lectores más os guste digerir), donde los mismos miembros del grupo bailan para no ser devorados por la horda.
Sin embargo (y esto es subjetivo), casi al final del vídeo el miedo les desaparece del rostro, porque a pesar de estar en una situación así, ¿quién no bailaría con semejante melodía? ¡Es que nos entran ganas de hacerlo! ¡Bailad vosotros!
Es una entrada un poco corta, pero divertida. ¡Venga!
Y paso a explicar el título de la entrada: Party Rock. ¿Por qué? Pues en estos dos días me ha entrado fascinación por una de las canciones del famoso grupo LMFAO, la cual lleva parte del título, Party Rock Anthem, y al principio de la canción, uno de los muchos que bailan grita: Party Rock! De ahí ese título.
Os dejo el videoclip para que os echéis unas risas y para que os entren esas ganas de bailar con las que dejaréis atrás cualquier tipo de tristeza que os pueda asolar.
En especial, hacer mención a esa epicidad de 28 días después al más puro estilo zombi (zombie, como a los lectores más os guste digerir), donde los mismos miembros del grupo bailan para no ser devorados por la horda.
Sin embargo (y esto es subjetivo), casi al final del vídeo el miedo les desaparece del rostro, porque a pesar de estar en una situación así, ¿quién no bailaría con semejante melodía? ¡Es que nos entran ganas de hacerlo! ¡Bailad vosotros!
Es una entrada un poco corta, pero divertida. ¡Venga!
lunes, 23 de enero de 2012
20/01/2.012, 21/01/2.012 & 22/01/2.012 - Tic, tac, toe...
Estos tres días forman mi fin de semana pasado. ¿Por qué voy a escribir sobre él? Porque creo que los acontecimientos merecen ser escritos. La verdad, el Viernes fue un tanto extraño. Llegas a primera hora y la persona a la que vas a saludar te pasa por delante sin mirarte siquiera. Se te cae el alma al suelo.
Entras silenciosamente y sin hacer ruido a Filosofía. Te sientas e intentas prestar atención a lo que dice la profesora, pero te es imposible. Tu cabeza está en otra parte. Está con otra persona. Podrías decir que si esa persona fuera la que estuviera dando clase estarías dedicándole toda tu atención.
No recuerdo qué más pasó el Viernes. No quiero recordar nada.
El Sábado fue un día especial. Estábamos celebrando el cumpleaños de Sebas en su casa. Fue awesome, como dirían Eva y Mercedes. Impresionante, ¿no? Increíble. Lo mejor fue cuando llegó el momento de cantar en SingStar, eso sí que fue awesome de verdad. Para colmo, me tocó cantar Carolina, de M-Clan, lo cual inevitablemente me recuerda a Fran, y eso a Carmen. Piense lo que piense, es así.
Y cuando estás de nuevo, solo en tu casa, la soledad, más que nunca, te ataca con todas sus fuerzas, recordándote que, o bien es verdad que te está haciendo el hueco, o bien te lo estás imaginando. Ninguna de las dos posibilidades te gusta.
No dices nada por miedo. Te contienes. ¿Qué te queda ahora? Seguir aguantando pensando que algún día las cosas van a cambiar cuando nunca van a hacerlo. Llevas así un año y casi dos meses, ¿cuánto tiempo vas a poder soportar esto hasta que estalles?
El Domingo por la tarde, esta amiga, la soledad, se presenta personificada en tu casa en forma de fantasma que se queda a tu lado susurrándote promesas al oído. No prestas atención, no quieres cometer ninguna locura. De vez en cuando son necesarias, pero ahora no... no podrías...
Entras silenciosamente y sin hacer ruido a Filosofía. Te sientas e intentas prestar atención a lo que dice la profesora, pero te es imposible. Tu cabeza está en otra parte. Está con otra persona. Podrías decir que si esa persona fuera la que estuviera dando clase estarías dedicándole toda tu atención.
No recuerdo qué más pasó el Viernes. No quiero recordar nada.
El Sábado fue un día especial. Estábamos celebrando el cumpleaños de Sebas en su casa. Fue awesome, como dirían Eva y Mercedes. Impresionante, ¿no? Increíble. Lo mejor fue cuando llegó el momento de cantar en SingStar, eso sí que fue awesome de verdad. Para colmo, me tocó cantar Carolina, de M-Clan, lo cual inevitablemente me recuerda a Fran, y eso a Carmen. Piense lo que piense, es así.
Y cuando estás de nuevo, solo en tu casa, la soledad, más que nunca, te ataca con todas sus fuerzas, recordándote que, o bien es verdad que te está haciendo el hueco, o bien te lo estás imaginando. Ninguna de las dos posibilidades te gusta.
No dices nada por miedo. Te contienes. ¿Qué te queda ahora? Seguir aguantando pensando que algún día las cosas van a cambiar cuando nunca van a hacerlo. Llevas así un año y casi dos meses, ¿cuánto tiempo vas a poder soportar esto hasta que estalles?
El Domingo por la tarde, esta amiga, la soledad, se presenta personificada en tu casa en forma de fantasma que se queda a tu lado susurrándote promesas al oído. No prestas atención, no quieres cometer ninguna locura. De vez en cuando son necesarias, pero ahora no... no podrías...
viernes, 13 de enero de 2012
13/01/2.012 - El corazón de hielo.
Creo que hoy ha sido un día realmente interesante y deprimente, para qué negarlo. Empezamos, como siempre, con mal pie. Me levanto una hora antes, aunque me quedo dormido un ratito más para compensar esa balanza diaria que tanto me quiere hundir y tal.
Pues hemos estado patinando sobre hielo, y justo al entrar en la pista, resbalón y... ¡cataplof! Al suelo. El primero en caerse. Al principio cuesta bastante cogerle el truquillo, no sabes en qué posición poner los pies y por lo tanto es complicado, pero con el tiempo esa dificultad va desapareciendo, tal es que terminas a toda velocidad dando vueltas por la pista.
Y de repente, ostión (o no sé qué pasó), Carmen se cayo al suelo y se hizo daño. Eso tiene que doler. La pobre tuvo que salirse un rato porque le dolía. Y aunque podía haberme puesto en pose espectacular para la foto que estaba teniendo lugar en la pista en aquel instante, ella, mi hermana mayor, era más importante que una foto.
Después de preguntarle si estaba bien, continué dando vueltas y cayéndome. Lo típico, vamos. Hasta que nos tenemos que ir, me despido de ella, le doy un mini-inexistente abrazo, y tras comprar un refresco, casi vomito. La verdad es que puede que el patinaje me haya sentado bastante mal.
No tengo fuerzas para volver a darle dos besos y despedirme una vez más. No.
¿De qué sirve despedirse tres veces?
Pues hemos estado patinando sobre hielo, y justo al entrar en la pista, resbalón y... ¡cataplof! Al suelo. El primero en caerse. Al principio cuesta bastante cogerle el truquillo, no sabes en qué posición poner los pies y por lo tanto es complicado, pero con el tiempo esa dificultad va desapareciendo, tal es que terminas a toda velocidad dando vueltas por la pista.
Y de repente, ostión (o no sé qué pasó), Carmen se cayo al suelo y se hizo daño. Eso tiene que doler. La pobre tuvo que salirse un rato porque le dolía. Y aunque podía haberme puesto en pose espectacular para la foto que estaba teniendo lugar en la pista en aquel instante, ella, mi hermana mayor, era más importante que una foto.
Después de preguntarle si estaba bien, continué dando vueltas y cayéndome. Lo típico, vamos. Hasta que nos tenemos que ir, me despido de ella, le doy un mini-inexistente abrazo, y tras comprar un refresco, casi vomito. La verdad es que puede que el patinaje me haya sentado bastante mal.
No tengo fuerzas para volver a darle dos besos y despedirme una vez más. No.
¿De qué sirve despedirse tres veces?
jueves, 5 de enero de 2012
04/01/2.012 - Ha vuelto...
Otra vez. Ayer fue la cena de clase, a la que asistimos cuatro personas y tal. Qué más daba, yo sabía lo que iba a pasar y cómo iba a terminar el día. Mal, terriblemente mal. Y así fue.
Para empezar, sobre las siete, yo estaba esperando a que Lydia llegase en el autobús. Giro la cabeza, veo a Carmen acercándose con un gesto de sorpresa y una pregunta: ¿Tú no decías que no venías? Señalé la bolsa que llevaba en la mano como respuesta.
Pero al fin y al cabo, la razón era que estaba allí por ella. No sé, debo ser idiota perdido y muchas cosas más. Me da dos besos, y ya empieza todo. Se supone que no nos íbamos a hablar. Ella lo rompió todo el primer Lunes de las Navidades, y ahora esto.
Empiezo a encontrarme mal. Muy mal. No me va a gustar cómo va a terminar esto. Después de encontrarnos con Eli y Ana, empezamos a andar hacia Plaza de Armas. Allí, comimos en el McDonald, recuerdo ya que no vuelvo a comer allí, y otra vez andando para El Corte Inglés.
Luego, al McDonald, Carmen fue a pedir algo, no recuerdo qué fue, o tal vez es que no quiero recordar más el día y por lo tanto tampoco quiero recordar qué pidió. Andando hacia la Torre de los Perdigones, allí nos despedimos de Eli.
Vomité, sí, las patatas del McDonald, por eso no vuelvo a comer allí en mi vida. Montamos en el 13, Lydia se bajó dos paradas después. Cerca del Carrefour se bajó Ana, y me quedé con Carmen. Andrés me saludó y yo también lo hice.
Y aquí empiezan los problemas graves:
-Carmen. Yo, verás, estoy empezando a sentir algo por otra persona. No sé qué es, pero es algo. Y siento que te estoy traicionando.
-Me parece muy bien -respondió con una sonrisa. Ella no entiende que a mí esto no me hace ningún bien, que lo único que hace es destrozarme. Pero no puede verlo.
-Y me siento mal, demasiado mal. Llevo ya varios días comiéndome la cabeza. ¿Te acuerdas de que el Lunes [...]?
-Sí. ¿Puedo preguntar quién es?
-Bego. Es Bego. Eso es lo que me duele.
La conversación terminó poco después. Fui a darle un abrazo, y ya empezamos otra vez.
-No.
Tras despedirme, se me saltaron las lágrimas. Nada había cambiado. Todo seguía igual de mal...
Para empezar, sobre las siete, yo estaba esperando a que Lydia llegase en el autobús. Giro la cabeza, veo a Carmen acercándose con un gesto de sorpresa y una pregunta: ¿Tú no decías que no venías? Señalé la bolsa que llevaba en la mano como respuesta.
Pero al fin y al cabo, la razón era que estaba allí por ella. No sé, debo ser idiota perdido y muchas cosas más. Me da dos besos, y ya empieza todo. Se supone que no nos íbamos a hablar. Ella lo rompió todo el primer Lunes de las Navidades, y ahora esto.
Empiezo a encontrarme mal. Muy mal. No me va a gustar cómo va a terminar esto. Después de encontrarnos con Eli y Ana, empezamos a andar hacia Plaza de Armas. Allí, comimos en el McDonald, recuerdo ya que no vuelvo a comer allí, y otra vez andando para El Corte Inglés.
Luego, al McDonald, Carmen fue a pedir algo, no recuerdo qué fue, o tal vez es que no quiero recordar más el día y por lo tanto tampoco quiero recordar qué pidió. Andando hacia la Torre de los Perdigones, allí nos despedimos de Eli.
Vomité, sí, las patatas del McDonald, por eso no vuelvo a comer allí en mi vida. Montamos en el 13, Lydia se bajó dos paradas después. Cerca del Carrefour se bajó Ana, y me quedé con Carmen. Andrés me saludó y yo también lo hice.
Y aquí empiezan los problemas graves:
-Carmen. Yo, verás, estoy empezando a sentir algo por otra persona. No sé qué es, pero es algo. Y siento que te estoy traicionando.
-Me parece muy bien -respondió con una sonrisa. Ella no entiende que a mí esto no me hace ningún bien, que lo único que hace es destrozarme. Pero no puede verlo.
-Y me siento mal, demasiado mal. Llevo ya varios días comiéndome la cabeza. ¿Te acuerdas de que el Lunes [...]?
-Sí. ¿Puedo preguntar quién es?
-Bego. Es Bego. Eso es lo que me duele.
La conversación terminó poco después. Fui a darle un abrazo, y ya empezamos otra vez.
-No.
Tras despedirme, se me saltaron las lágrimas. Nada había cambiado. Todo seguía igual de mal...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)