sábado, 17 de diciembre de 2011

15/12/2.011 & 17/12/2.011 - Tocado, hundido y alzado.

Este Jueves me he llevado el ostión más grande de mi vida hasta ahora. Sinceramente, creí que no podía seguir viviendo con ello. Era demasiado duro. Y... llega el fin de semana. Pienso que no voy a sobrevivir a esto. Me ha arrasado, arrastrado, me ha tocado y me ha hundido.

Al día siguiente me mostré sereno, con mirada perdida. Lo sé. Sé que se preocupa porque me lo estoy tomando demasiado bien. No sé qué pensará. Por otro lado, sabe que lo estoy pasando muy, muy mal.

Y la cuestión era: Cristina me cae bien, ¿qué hago?

Pues ha tenido que salir el tema en la conversación, cómo no. Y después de hablar...

"Hagáis lo que hagáis, os apoyaré a las dos, porque sois mis amigas".

Y entonces...

"Siento ser dura, pero no soy tu amiga, Aarón. En dos meses no te da tiempo a conocerme, y a Carmen tampoco".

Vale, empecemos. Mucha gente me dice que tengo una paciencia de oro, pero esto ya es el límite. Es decir, que en dos meses no la conozca, pues muy bien, al fin y al cabo no es que hablásemos mucho.

Y ahora, ¿me vas a decir que en un año, todas las cosas que he pasado con ella no me ha dado tiempo a conocerla? Discúlpame por ser así, pero me parece un poco irónico, la verdad. No tengo por qué ocultar nada, y no te guardo ningún rencor (mucho menos a ella), y me caes muy bien, de verdad. Me pareces una chica encantadora.


La conclusión, si según tu punto de vista no eres mi amiga, en ese caso según el mío tampoco debes serlo. Y sin embargo, no voy a mandarte a ningún lado, por el simple hecho de que para mí, en el fondo, eres mi amiga.

No hay comentarios:

Publicar un comentario