sábado, 3 de diciembre de 2011

30/11/2.011 & 2/12/2.011 - ¿Murallas?

He pasado una semana espectacularmente mala.

Todo empezó ya, el Miércoles. Estaba teniendo una charla con Carmen durante el recreo, y en cierto momento entornó los ojos, casi no respiró y comenzó a pellizcarse y a sujetarse ella misma con fuerza.

-Ayer me acordé de ti. Vi un cartel de M-Clan. Me acordé de Fran. Entonces me acordé de ti. Tú me recuerdas a otra persona, y esa persona a otras cosas, y esas otras cosas a otras cosas.

Resumiento, le recuerdo a algo malo. Bien, después de salir de la clase lleno de impotencia, entro en el aula de Griego, miro el pilar de la pared.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete golpes directos con la mano derecha. Necesitaba descargarme, hacerme daño, eliminar lo negativo de mí.

La mano estaba roja, y salí fuera a llorar. Eli me vio, como de costumbre, y estuvimos hablando en el patio. Las charlas que tengo con ella no me dejan indiferente. Están cargadas de contenido, pero nunca logro llevarlo a la práctica. Es como si fuera inútil.

Y para colmo, llego el Viernes, estoy hablando con Elizabeth, interviene Carmen y la mando fuera con un directo: "No te metas en la conversación".

Eres gilipollas. Soy gilipollas. Y para rematar la faena, se repitió. Quiso hacerme perder para sacarme una sonrisa. El resultado fue: "No tengo ganas de reírme, ¿vale?"

Y ahí comenzó todo. Quise escucharla, pero estaba ardiendo. No tenía fuerzas.

Y cuando la miré a los ojos, oculté lo que quería haberle dicho. Durante Latín estuve llorando, y para qué negarlo, fue horrible. Sin embargo, Carlota siempre consigue hacerme reir. Es algo extraño.

Pude sonreir un poco y a la siguiente hora, le dije a Carmen que luego quería hablar con ella. Y quedamos en eso, había que dejar la bipolaridad, pero sólo lo dije si ella no se comía más la cabeza. ¡Para un pacto hay que estar LOS DOS de acuerdo!

Creo que al final, tuve un día tranquilo, pero, cómo no, Mayte... lo destrozó al final...

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