miércoles, 9 de marzo de 2011

Presentación.

Aquí me presento. Mi nombre es Aarón Sarrión Acosta, tengo 15 años y voy al instituto Albert Einstein. ¿Mis gustos? Ella. La chica por la que me levanto todas las mañanas. ¿Mis aficiones? Esto. Escribir. Aquí advierto de una cosa: esto puede parecer un diario, quizá en algún momento lo fuese, pero la imaginación de un escritor supera la realidad. Quizá crea que estoy en un libro, seguramente, lo creo. Reconozco mi mal carácter que, por mucho que lo aplaque, siempre consigue hacerse notar. Tímido, muy tímido soy, y sobre todo con ella. A su lado todo es raro, aunque a la misma vez agradable. ¿Su nombre? No lo escribiré.

¿Familia? No pienso hablar de ella, bueno sí, pero no profundizaré mucho. ¿Amistades? En transacción. Hasta hace poco, tuve una gran amistad con un grupo, pero todo fue al traste. ¿Que qué ocurrió? Esa malísima persona, la cual cae bien a la mayoría de la gente, dejó de ser mi mejor amigo, a alguien que ni me mira a la cara. ¿Por qué? Ni él lo sabrá. Me hizo creer que era su mejor amigo, cuando realmente era su marioneta. ¿Su especialidad? La falsedad. Otras dos personas también fueron amigos míos –o eso creía-,pero dejaron de hablarme cuando su líder lo hizo. Ellos son ahora sus marionetas. ¿Me dan pena? NO. Rotundamente no. Uno es un chaval de mi edad, casi raquítico, y un payaso que cree que tiene gracia. Su humor es el pegar o empujar a personas para que se den contra otras o se caigan al suelo, y así reírse él y los de su alrededor, haciendo que el agredido pase vergüenza. Es bueno en los estudios, el mejor, sí, pero es hipócrita y aprovechado. A simple vista parece de la otra acera. La otra es una gran persona que ha seguido a una chica porque no sabe actuar por sí mismo. Es muy sensato pero a la vez lameculos. Pero nunca, repito: nunca me darán pena.

Los que sí me dan pena son los abandonados por el payaso. Son cuatro personas que no saben actuar por sí solos, y necesitan a alguien al que seguir. Han sido dejados por ser “raros” según su antiguo líder. Ahora deambulan sin rumbo fijo, desorientados como un ciego en un gran bosque. Se acercan a mí, yo me aparto. Quiero aparentar que estoy entero, sin derrumbarme, y, aunque débilmente lo consigo, se lo creen. Son personas sin mal. Intento irme a otros lugares, también desorientado. Me voy con mi única luz en un mundo de sombras, estoy muy bien con ella, quiero besarla, abrazarla, pero no puedo decirle que la amo. A consecuencia de ello me aparto de allí, me siento extraño. Luego voy a otro lugar, estoy bien, pero sin razón alguna me voy. Quiero encontrar mi sitio. Soy como una gota de aceite en un gran lago de agua.

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